LA PAZ, 21 may (El Libre Observador) — En un movimiento que combina estrategia fiscal con una señal política sobre su compromiso ambiental, el Gobierno de Bolivia anunció este miércoles un endurecimiento de los impuestos para vehículos que se comercializan como “híbridos”, pero que no cumplen con los criterios técnicos para ser considerados como tales.
La medida busca cerrar una brecha legal que permitía el ingreso de automotores equipados con simples kits de encendido eléctrico, sin un impacto real en la reducción del consumo de combustibles fósiles.
El ministro de Economía, Marcelo Montenegro, confirmó a la prensa que el Ejecutivo aprobó una modificación al Decreto Supremo 5142, que eleva el gravamen arancelario del 0% al 10% para estos vehículos, conocidos como “microhíbridos”, y que —según datos oficiales— ya han ingresado al país al menos 239 unidades bajo esta modalidad.
“Este tipo de tecnología no transforma la matriz energética del país. Solo representa un gasto mayor para el Estado y no genera ahorro real de gasolina”, explicó Montenegro, al justificar el endurecimiento impositivo.
Además, los vehículos usados enfrentarán cargas diferenciadas: los modelos de más de un año pagarán un impuesto del 15%, mientras que los más antiguos asumirán un 0,5%. En contrapartida, los vehículos híbridos genuinos mantendrán las exenciones previas.

UNA TENDENCIA CRECIENTE EN AMÉRICA LATINA
La decisión boliviana se suma a una tendencia creciente en América Latina: varios países están ajustando sus políticas fiscales para alinear sus sistemas tributarios con sus compromisos ambientales.
En Brasil, por ejemplo, el Gobierno de Lula da Silva eliminó recientemente incentivos a vehículos que solo poseían tecnologías “parcialmente limpias”. En Colombia, los beneficios impositivos se otorgan exclusivamente a autos eléctricos o híbridos enchufables certificados.
Bolivia, pese a su rezago en electrificación vehicular respecto a países vecinos, ha comenzado a tomar medidas que favorezcan una transición más coherente. Entre ellas, se anunció también una reducción de impuestos para los llamados vehículos flex fuel, que pueden funcionar con gasolina mezclada con etanol.
En este caso, el Impuesto a los Consumos Específicos (ICE) bajará del 5% al 3%, mientras que el arancel pasará del 10% al 5%.
“Estos incentivos buscan impulsar una movilidad que realmente ayude a reducir la dependencia de los hidrocarburos tradicionales”, insistió Montenegro.

UN MERCADO EN TRANSFORMACIÓN, PERO AÚN VULNERABLE
Bolivia importa la mayoría de los vehículos que circulan en el país. El mercado ha crecido de forma desordenada, con predominio de autos con escasa regulación sobre las tecnologías que ingresan.
La nueva política apunta no solo a castigar a los importadores que aprovechan lagunas legales, sino también a ordenar un mercado en el que la etiqueta de “híbrido” ha sido utilizada de forma ambigua o incluso fraudulenta.
Para los sectores importadores, sin embargo, la medida podría implicar un reacomodo significativo en costos y una nueva presión sobre los consumidores, que ya enfrentan un entorno económico tensionado por la escasez de dólares y los problemas de abastecimiento energético.


