LA PAZ, 21 jul (El Libre Observador) — Bolivia atraviesa el mayor brote de sarampión en más de diez años, con 148 casos confirmados desde el 23 de abril, de los cuales 124 (83,8 %) se concentran en el departamento de Santa Cruz (este), según datos del Ministerio de Salud y Deportes.
El repunte, que pone en riesgo la certificación de país libre de sarampión otorgada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en 2016 y ratificada en 2023, ha obligado al Gobierno a declarar emergencia sanitaria nacional y desplegar una campaña de inmunización a gran escala.
Para reforzar la respuesta, Bolivia recibió este lunes un lote de 300.000 dosis de vacunas donadas por India, que se suman a 600.000 de Brasil y 100.000 de Venezuela, alcanzando un total de un millón de dosis para inmunizar a niños y adolescentes.
“Con esta donación (de India) llegamos al millón de dosis para proteger a la población, especialmente a escolares de entre 10 y 14 años antes del retorno a clases”, señaló la ministra de Salud, María Renée Castro, en un acto público.
El viceministro de Salud, Max Enríquez, advirtió que la transmisión sigue activa en comunidades rurales y barrios periféricos, donde la cobertura de vacunación cayó por debajo del 85 % en los últimos años.
“Necesitamos cortar la cadena de transmisión. Hay familias enteras que nunca recibieron una dosis”, alertó, instando a los padres a llevar a sus hijos a vacunar durante el receso escolar y no esperar a las brigadas móviles.

El plan nacional incluye la inmunización de niños de 1 a 5 años con el esquema completo de SRP (sarampión, rubéola, paperas) y la aplicación de refuerzos SR (sarampión, rubéola) para escolares de 10 a 14 años, grupo priorizado por su alta exposición en el entorno escolar.
La OPS recomendó a Bolivia acelerar las campañas de vacunación y reforzar la vigilancia en fronteras, especialmente en Santa Cruz, donde la intensa movilidad de personas eleva el riesgo de expansión regional. Las brigadas de salud prevén vacunar a más de 1,5 millones de menores hasta fines de agosto, con énfasis en barrios periurbanos y comunidades de difícil acceso.
Según expertos en salud pública, contener el brote será clave para evitar la pérdida del estatus de país libre de sarampión y prevenir complicaciones graves como ceguera, sordera o discapacidades motoras en los niños más vulnerables.

