El ministro de Economía y Finanzas Públicas de Bolivia, Marcelo Montenegro, ha previsto un crecimiento sólido del Producto Interno Bruto (PIB) del país para el año 2023, estimando un promedio del 3%. Esta previsión sitúa a Bolivia entre las tres economías de mayor crecimiento en la región sudamericana, a pesar de las dificultades económicas que afectan a nivel global.
El Gobierno, en el Presupuesto General del Estado (PGE) para 2023, había proyectado un crecimiento del 4.86% para este año. Aunque el contexto internacional se ha vuelto más complejo con tasas de interés elevadas, desempleo y una caída en la demanda global, Montenegro aclaró que este porcentaje del PGE 2023 corresponde a una previsión y no a una meta.

En un entorno global caracterizado por la volatilidad y la incertidumbre, el ministro destacó que Bolivia está en camino de convertirse en una de las economías líderes en Sudamérica en cuanto a crecimiento económico en 2023.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha revisado al alza su pronóstico de crecimiento para Bolivia, pasando del 2% en abril al 2.2% en septiembre. Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) mantuvo su estimación en 1.8% tanto en abril como en octubre, mientras que el Banco Mundial ajustó su proyección del 2.5% en junio al 1.9% este mes.
Montenegro enfatizó que estas cifras subrayan la resiliencia de la economía boliviana, que se ha mantenido firme a pesar de las adversidades económicas.
El ministro subrayó que la demanda interna, impulsada por el consumo y la inversión, ha sido un factor crucial para equilibrar la desaceleración de la demanda externa. Con datos precisos expuestos en la rueda de prensa, Montenegro explicó que la economía boliviana ha demostrado un sólido proceso de recuperación, con tasas de crecimiento del 6.1% en 2021, 3.5% en 2022 y 2.3% en el primer trimestre de 2023.
Además, Bolivia ha logrado mantener la estabilidad de precios con una inflación controlada del 1.49% hasta septiembre, una de las tasas más bajas en la región. El nivel de endeudamiento externo también se ha reducido significativamente al 29.8% del PIB, marcando un contraste notable con los niveles de endeudamiento de la década de los 90, que superaban el 50% del PIB.
El ministro resumió que la economía boliviana sigue una trayectoria de recuperación firme y constante, superando los indicadores previos a la pandemia del COVID-19, reduciendo el desempleo, manteniendo la inflación bajo control y sosteniendo el crecimiento del PIB.

