
La emblemática y combativa ciudad de El Alto, una vez más, se erige como escenario de un acontecimiento político histórico. El multitudinario cabildo de organizaciones sociales marca el inicio del declive del liderazgo de Evo Morales, que durante más de una década fue indiscutible y que hoy se encuentra cuestionado por las voces de renovación.
Cientos de miles de personas se congregaron en el cabildo, representando una amplia gama de nacionalidades y condiciones: campesinos, fabriles, mineros, interculturales, mujeres campesinas, indígenas, profesionales, servidores públicos e incluso autoridades. Todos ellos sellaron un día de rechazo al caudillismo «evista», similar al que hace 20 años desplazó del poder al funesto gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada (2002-2003).
Exactamente hace dos décadas, el 17 de octubre de 2003, el pueblo boliviano expresó su firme deseo de «fuera» en un acto que se recuerda con dolor, con 67 muertos y centenares de heridos en las calles. En esta misma fecha, este martes las organizaciones y sindicatos rechazaron las maniobras antidemocráticas de Evo Morales y recordaron su traición y cobardía por dejar a su pueblo huérfano al escapar a México, tras su renuncia en noviembre de 2019.
La falta de convocatoria y el cuestionado liderazgo de Morales son tan evidentes que incluso tuvo que suspender una concentración en el municipio de Yapacaní, alegando la imposibilidad de llegar debido a los bloqueos que él mismo había promovido.
En el cabildo, los discursos ardieron contra la imposición del «jefazo» de la región cocalera del Chapare, quien intentó sabotear con bloqueos violentos el acceso de la población a la ciudad alteña.

En medio de este evento masivo, se perfiló una figura que podría cambiar el rumbo de la política boliviana: Luis Arce, presidente actual, respaldado por las organizaciones sociales. Lucho reafirmó su compromiso de fidelidad hacia estas organizaciones y planteó la idea de reconstruir el proceso de cambio.
«No somos ni cobardes ni traidores», enfatizó en sus palabras, que resonaron entre los asistentes al cabildo.
Juan Carlos Huarachi, secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), proclamó a Luis Arce y David Choquehuanca como los líderes del instrumento político y del proceso de cambio.
El secuestro de delegaciones y los bloqueos en el Trópico de Cochabamba para boicotear el cabildo del pueblo sepultaron las intenciones políticas de Evo Morales, según Julia Ramos, ejecutiva departamental de Mujeres Bartolina Sisa de Tarija.
Esteban Alavi, ejecutivo de la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales Originarias de Bolivia (CSCIOB), advirtió a Morales que nadie podrá arrebatar el instrumento político a las organizaciones sociales que integran el Pacto de Unidad.
El ejecutivo de la Federación Sindical de Trabajadores Petroleros de Bolivia nombró a Luis Arce «arquitecto de la industrialización» y confía en que este proceso conducirá al progreso del país. Santiago Cruz, ejecutivo de la Federación Nacional de Cooperativas Mineras de Bolivia (Fencomin), respaldó al Gobierno de Arce y exhortó a los movimientos sociales a trabajar en unidad por el bien de la nación.
Estas manifestaciones de los movimientos sociales revelan el amplio respaldo que ha recibido el Gobierno de Arce, subrayando la importancia de las organizaciones en la democracia del país. El multitudinario cabildo marca un punto de inflexión en la política boliviana, demostrando que la voluntad del pueblo sigue siendo un poderoso motor de cambio.
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