LA PAZ, 19 feb (El Libre Observador) – La furia del temporal sigue azotando Bolivia con fuerza. Desde noviembre de 2024, las intensas lluvias han dejado un saldo devastador: más de 126.000 familias afectadas, 30 personas fallecidas y cinco desaparecidas, según el informe del viceministro de Defensa Civil, Juan Carlos Calvimontes.
El impacto del desastre no da tregua. En la última semana, la cifra de familias golpeadas por la emergencia climática creció en más de 10.000, revelando la magnitud de la crisis. Mientras tanto, el número de fallecidos aumentó a 30 víctimas fatales, la mayoría arrastradas por riadas e inundaciones en los departamentos de Chuquisaca, La Paz, Tarija, Cochabamba, Santa Cruz y Potosí.
El caso más reciente ocurrió en Porco, Potosí, donde la crecida repentina del río dejó dos muertos y al menos una persona desaparecida.
La angustia de los familiares se suma a la desesperación de cientos de comunidades que han perdido cultivos, viviendas y acceso a servicios básicos. Hasta la fecha, se han reportado 1.004 viviendas dañadas, de las cuales 350 quedaron completamente destruidas.

Ante la gravedad de la situación, el departamento de La Paz se declaró en estado de emergencia, una medida que activa la movilización de recursos y la intervención inmediata de los gobiernos locales y nacionales. El objetivo es contener la crisis y garantizar la asistencia a las zonas más afectadas.
Según el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), las lluvias no cesarán pronto. Se espera que el temporal se prolongue hasta marzo o abril, lo que podría agravar aún más la catástrofe.
Las autoridades han intensificado el monitoreo del clima y la emisión de alertas tempranas, en un esfuerzo por prevenir mayores pérdidas humanas y materiales.
Sin embargo, la creciente frecuencia e intensidad de estos desastres ponen en jaque la capacidad de respuesta del país. Bolivia enfrenta un escenario cada vez más desafiante, donde el cambio climático juega un papel crucial en la magnitud de los eventos extremos.
Mientras el agua sigue arrasando comunidades, la nación entera se prepara para una carrera contra el tiempo, en busca de soluciones urgentes para mitigar el impacto de esta crisis sin precedentes.


