LA PAZ, 23 dic (El Libre Observador) — Las protestas contra el Decreto Supremo 5503, que pone fin a la subvención estatal a los hidrocarburos, escalaron este martes en hasta convertirse en enfrentamientos abiertos entre la Policía y manifestantes de la Central Obrera Boliviana (COB), en el corazón político de La Paz, en una jornada marcada por gases lacrimógenos, heridos y escenas de alta tensión urbana.
Desde primeras horas del día, columnas de trabajadores —con fuerte presencia de mineros, fabriles y sindicatos afiliados a la COB— avanzaron desde la avenida Montes hacia la plaza Murillo, el kilómetro cero del poder político boliviano, con la exigencia central de abrogar la norma que elimina el subsidio a los combustibles. El intento de ingresar a la plaza fue contenido por un amplio despliegue policial que recurrió al uso de gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes.
“El decreto es una trampa y afecta directamente a los trabajadores”, advirtió el secretario ejecutivo de la COB, Mario Argollo, minutos antes de que se produjeran los enfrentamientos. El dirigente sostuvo que las movilizaciones responden a un “pedido popular” y alertó que la eliminación de la subvención tendrá un impacto transversal en el costo de vida y en la estabilidad laboral de amplios sectores.
La tensión se incrementó cuando grupos de mineros hicieron detonar dinamitas y petardos durante su recorrido por el centro paceño, provocando estruendos que sacudieron edificios y comercios. La Policía denunció el uso de estos explosivos como un factor de riesgo para transeúntes y efectivos. “Se han producido explosiones y hay heridos; se realizará una evaluación médica para determinar las causas”, señaló un oficial en el lugar.

El choque se concentró en los accesos a la plaza Murillo, donde vallas metálicas y contingentes de la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP) bloquearon el paso hacia el Palacio de Gobierno, la Casa Grande del Pueblo y la Asamblea Legislativa. En medio del caos, funcionarios de la Defensoría del Pueblo intentaron mediar y desviar a los manifestantes hacia avenidas aledañas para reducir la confrontación.
El saldo preliminar incluyó personas heridas en ambos bandos y el centro de la ciudad parcialmente paralizada. Comerciantes del centro histórico expresaron su rechazo a la movilización, al advertir que la convulsión afecta las ventas en una de las semanas más sensibles del calendario comercial, en vísperas de la Navidad.
La protesta marca el segundo día consecutivo de movilizaciones contra el ajuste económico impulsado por el Ejecutivo y refleja el creciente desgaste social en torno al fin de la subvención a los carburantes, una política históricamente sensible en Bolivia. Mientras el Gobierno mantiene el cerco policial al centro del poder, los sindicatos advierten que las medidas de presión continuarán si no se revierte el decreto.


