LA PAZ, 17 oct (El Libre Observador) — Rodrigo Paz Pereira, un economista de perfil liberal moderado y heredero de una de las dinastías políticas más antiguas de Bolivia, se ha convertido en el protagonista inesperado de la contienda electoral boliviana. Tras sorprender en la primera vuelta al obtener un 32% de los votos —cuando todas las encuestas lo ubicaban entre el tercer y quinto lugar—, el senador tarijeño llega al balotaje del 19 de octubre con opciones reales de consolidar su victoria y abrir una nueva etapa política en el país con su propuesta de “capitalismo para todos”.
Hijo del expresidente Jaime Paz Zamora (1989-1993), Rodrigo Paz creció en un entorno marcado por el exilio, la política y las dictaduras. “En la lucha de mis padres por la democracia hemos vivido en diez países diferentes”, recordó recientemente. Nació en España hace 58 años y pasó su infancia entre Argentina, Chile, Perú, Venezuela y Panamá, una experiencia que, según él, le enseñó a “entender las diferencias y la necesidad de construir acuerdos”.
Formado como economista y con estudios en relaciones internacionales, Paz ha recorrido un largo camino en la política boliviana: fue diputado, alcalde y actualmente senador por Tarija, una región gasífera clave. Su ascenso comenzó en 2015, cuando derrotó al candidato del entonces hegemónico Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales en las elecciones municipales.
Su historia familiar parece un repaso de la política boliviana moderna: su padre fue presidente y líder socialdemócrata; su tío, Néstor Paz, murió como guerrillero; y su tío abuelo, Víctor Paz Estenssoro, fue cuatro veces presidente y artífice del voto universal y la reforma agraria de 1952. Sin embargo, Rodrigo Paz insiste en trazar su propio camino. “No tengo por qué definirme de que línea política estoy, si soy de derecha o izquierda, sino ofrecer al país una alternativa, yo me debo al pueblo y hay que trabajar para darle respuestas”, aseveró.

Aunque su apellido evoca el pasado, su discurso se proyecta hacia un centro pragmático con el perfil de renovación. En campaña, su lema “Capitalismo para todos” busca combinar la eficiencia del mercado con políticas inclusivas. Se define como un reformista moderado, que pretende desmontar la polarización entre el estatismo del MAS y la ortodoxia neoliberal de la derecha tradicional.
El plan: inversión, descentralización y recorte del gasto
Su propuesta económica gira en torno a un modelo de “capitalismo popular”, que incluye incentivos fiscales y financieros para las pequeñas y medianas empresas, reducción de impuestos y aranceles, y una distribución fiscal equitativa bajo el llamado “modelo 50/50”, que pretende transferir la mitad de los ingresos nacionales a gobiernos locales.
Rechaza el endeudamiento con organismos internacionales —en especial con el Fondo Monetario Internacional (FMI)— y apuesta por atraer inversión extranjera directa, sin aumentar el gasto público. En paralelo, propone una reforma constitucional para eliminar la reelección indefinida y una transformación profunda del sistema judicial, con participación de observadores internacionales.
“Bolivia necesita reglas claras, justicia independiente y seguridad jurídica para todos, no privilegios para unos pocos”, repite en cada acto de campaña.
El voto del desencanto
Analistas coinciden en que su sorpresiva victoria en la primera vuelta se explica por su capacidad de capitalizar el voto moderado y antipolarización. Paz logró reunir a electores cansados del enfrentamiento entre el MAS —que gobernó durante casi 14 años— y la derecha tradicional representada hoy por el expresidente Jorge “Tuto” Quiroga, su rival en el balotaje.
Su perfil de centro liberal, su tono conciliador y su imagen tecnocrática han seducido tanto a sectores empresariales como a votantes de clase media urbana, atraídos por la promesa de “gestión eficiente sin confrontación”.

Renovación y pragmatismo
Aunque su estilo pausado contrasta con la vehemencia de otros candidatos, Paz ha sabido construir una narrativa de renovación y equilibrio. Su lema “Gobernar sin reelección” apunta a diferenciarse de las figuras tradicionales que dominaron la política boliviana durante dos décadas.
En un país marcado por crisis recurrentes y transiciones abruptas, su mensaje se apoya en la promesa de estabilidad. “Espero entrar a gobernar, tomar las decisiones adecuadas y que después venga otro”, afirmó durante un mitin en Tarija, donde suele mezclar lenguaje técnico con apelaciones emocionales a la unidad nacional.
Un giro histórico en el horizonte
De confirmarse su triunfo el 19 de octubre, Rodrigo Paz podría representar un giro histórico: el regreso de un liderazgo civil moderado que intenta reconciliar la eficiencia económica con la inclusión social.
Para muchos votantes, su propuesta de “capitalismo para todos” simboliza un intento de superar los extremos y reencauzar la democracia boliviana en tiempos de desconfianza y fatiga política.
Un heredero que, al fin, busca dejar de ser hijo de la historia para escribir la suya propia.

