LA PAZ, 13 feb (El Libre Observador) — El Gobierno de Bolivia encontró esta semana un argumento para reforzar su relato económico: el riesgo país cayó por debajo de los 500 puntos básicos, un umbral que el Ejecutivo interpreta como una señal clara de recuperación de la confianza internacional tras meses de tensiones financieras y escasez de divisas.
El indicador, elaborado por el banco estadounidense JPMorgan Chase a través del índice EMBI (Emerging Markets Bond Index), refleja la percepción de los inversores sobre la capacidad de un país para cumplir con el pago de su deuda externa. A menor puntaje, menor riesgo y, por tanto, mejores condiciones para acceder a financiamiento en los mercados internacionales.
“El país amaneció con menos de 500 puntos básicos de riesgo país”, afirmó el ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Gabriel Espinoza, quien subrayó que el descenso se produjo en poco más de tres meses. Para reforzar el mensaje, comparó el nivel actual con el de Argentina, que —según indicó— mantiene un indicador más elevado tras más de dos años de gestión gubernamental.
Desde el Ejecutivo, la lectura es política y económica a la vez. Espinoza atribuyó la tendencia descendente al proceso de “ordenamiento” de la economía, a una mayor previsibilidad macroeconómica y al respaldo del sector externo, en particular del comercio internacional. “Es una señal de confianza en el rumbo que estamos tomando”, sostuvo.

La caída del riesgo país se produce después de un periodo complejo para la economía boliviana. La reducción de los ingresos por exportaciones de gas natural, la escasez de dólares y los problemas recurrentes en el abastecimiento de combustibles habían deteriorado la percepción externa. A ello se sumó una inflación que superó el 20% anual, un dato inusual para un país acostumbrado durante años a precios relativamente estables.
El EMBI compara el rendimiento de los bonos soberanos de cada país con el de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, considerados el activo más seguro del mercado. Esa diferencia, expresada en puntos básicos, funciona como un termómetro de la credibilidad financiera y determina cuánto más caro —o barato— resulta endeudarse.
Para el Gobierno de Rodrigo Paz Pereira, el retroceso del indicador abre una ventana de oportunidad. Menor riesgo país implica, al menos en teoría, un alivio en el costo del endeudamiento y mejores condiciones para atraer inversión extranjera. Espinoza aseguró que el Ejecutivo continuará trabajando para consolidar la estabilidad macroeconómica y fortalecer la confianza externa.
Los analistas, sin embargo, llaman a la cautela. Recuerdan que la mejora del riesgo país es una fotografía del momento y que su sostenibilidad dependerá de factores estructurales: la recomposición de reservas internacionales, el desempeño del sector exportador y el control efectivo de la inflación.
En un contexto regional marcado por volatilidad financiera y ajustes fiscales, la caída del riesgo país se ha convertido en un dato simbólico para La Paz. El desafío ahora es traducir esa señal positiva de los mercados en estabilidad duradera y en una mejora tangible para la economía real.

