LA PAZ, 25 ene (El Libre Observador) — El misterio detrás de la muerte del capitán Juan Pablo Romero, adscrito al Comando Estratégico Operacional (CEO) anticontrabando, se enreda aún más con las recientes revelaciones este jueves de la Fiscalía, que ahora apunta sus sospechas hacia los propios camaradas del militar fallecido.
El trágico incidente ocurrió el lunes en Pisiga, en la frontera con Chile, y desde entonces, la investigación ha tomado un giro inesperado.
La Fiscalía, liderada por Aldo Morales, ha revelado que las versiones de los aprehendidos, quienes son camaradas del capitán, “no coinciden” con los indicios recolectados, lo que ha llevado a activar una pesquisa por el delito de homicidio.
El fiscal Morales indicó que las pruebas apuntan a la presunta participación de un sargento y un suboficial en la muerte del capitán.

Ambos están detenidos, a la espera de su audiencia cautelar, mientras la Fiscalía se prepara para imputarles y solicitar su detención preventiva en el penal de San Pedro en Oruro. No se descarta la implicación de otras personas como cómplices o encubridores.
Las pericias en curso abarcan celulares, el vehículo utilizado y la ropa del capitán. La autopsia reveló fracturas en costillas, clavícula y daños severos en un pulmón, causando su fallecimiento. Contradiciendo las afirmaciones de los sospechosos, Morales destacó que no hay evidencia de la presunta emboscada por unas 30 personas.
El viceministro de Lucha Contra el Contrabando, Daniel Vargas, confirmó que los dos sospechosos también eran parte del CEO.
En medio de la consternación, Vargas aseguró que no descansarán hasta conocer las causas exactas de la muerte del capitán. La familia del militar fallecido exige justicia y sanciones para los responsables.

