LA PAZ, 11 dic (El Libre Observador) – A 19 años de la histórica victoria del Movimiento Al Socialismo (MAS) en las elecciones de 2005, el partido que llegó al poder con una promesa de unidad indígena y popular enfrenta una conmemoración marcada por la fractura interna.
Dos celebraciones paralelas, organizadas por las facciones lideradas por el exmandatario Evo Morales y el presidente Luis Arce, reflejan las profundas divisiones que atraviesan el instrumento político más influyente de Bolivia en las últimas dos décadas.
Desde La Paz, el presidente del MAS reconocido por el Órgano Electoral, Gróver García, anunció una concentración en la Plaza Murillo bajo el lema de la «refundación» del partido.
La propuesta incluye pilares para abordar la situación económica y buscar una reconciliación entre las facciones internas. “Haremos conocer los nuevos fundamentos para resolver la crisis económica del país y reconstruir nuestro Instrumento Político”, afirmó García en conferencia de prensa.

Mientras tanto, en el trópico de Cochabamba, el líder histórico del MAS, Evo Morales, convocó a una celebración en el estadio Hugo Chávez, epicentro simbólico del evismo. Morales, que ha anunciado su candidatura para las elecciones presidenciales de 2025, hizo un llamado a sus bases para defender el legado de la Revolución Democrática y Cultural.
“Estamos atravesando momentos cruciales, donde la derecha nacional e internacional amenazan nuestra Revolución”, señaló un comunicado difundido por su facción.
La conmemoración de este aniversario llega en un momento crítico para el MAS. La división entre evistas y arcistas, agravada por disputas sobre la dirección del partido y el manejo de las políticas públicas, ha puesto en duda la capacidad del partido para mantener su hegemonía electoral.
Económicamente, Bolivia enfrenta desafíos significativos, como la escasez de dólares, tensiones comerciales y un creciente déficit fiscal.

Los actos de ambas facciones no solo conmemoran el pasado, sino que también buscan posicionarse como la respuesta a los problemas actuales del país. Los llamados a la “refundación” desde ambos bandos reflejan un reconocimiento tácito de la necesidad de reinventarse políticamente para seguir siendo relevantes.
La primera victoria del MAS en 2005 marcó un hito en la historia política de Bolivia, con la llegada al poder de Evo Morales como el primer presidente indígena del país. Sin embargo, el aniversario de esa victoria se celebra ahora bajo una sombra de disputa interna que amenaza con redefinir el futuro del partido.
Mientras los militantes del MAS se dividen entre La Paz y Chimoré el próximo 18 de diciembre, la pregunta sobre quién liderará el futuro del partido permanece abierta.
Ambos actos, aunque separados, comparten un mensaje de resistencia frente a lo que perciben como amenazas externas, pero el verdadero desafío parece ser interno: lograr una reconciliación que permita enfrentar unidos los retos que vienen.
Este aniversario, más que una celebración, es un recordatorio del costo político de las divisiones en un partido que, en el pasado, se definió por su capacidad de articular una diversidad de voces bajo un mismo instrumento político.


