LA PAZ, 26 nov (El Libre Observador) — En un giro político que redefine el panorama del histórico Movimiento Al Socialismo (MAS), el Tribunal Supremo Electoral (TSE) reconoció este martes a Gróver García como presidente del partido, desplazando del cargo al exmandatario (2006-2019), Evo Morales, tras 25 años de liderazgo.
El reconocimiento de García se ampara en la sentencia constitucional 0776/2024-S4, emitida el 14 de noviembre por el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP). La decisión avala el congreso “arcista” del MAS, realizado en mayo en la ciudad de El Alto, en el que García fue elegido presidente del partido en un proceso cuestionado por la facción liderada por Morales.
La sentencia obligó al TSE a ratificar el cambio de mando, cerrando un ciclo de 25 años en el que Morales fue la figura central del MAS, partido que gobernó Bolivia durante casi 14 años consecutivos y cuya influencia ha marcado profundamente la política nacional.
El anuncio no tardó en generar reacciones. Morales y sus seguidores denunciaron lo que consideran un “robo de la sigla” por parte del Gobierno de Luis Arce, señalando que este busca neutralizar políticamente al exmandatario de cara a las elecciones generales de 2025.

Sin embargo, Arce ha negado tales acusaciones, argumentando que el MAS pertenece a las organizaciones sociales que lo componen y no a un individuo. “El partido no es patrimonio personal. Es un instrumento político de las bases”, expresó recientemente el mandatario en defensa de la resolución.
En un acto celebrado en Lauca Ñ, Cochabamba, Morales insinuó la posibilidad de fundar un nuevo partido político. “Si nos quitan la sigla, debemos decidir: ¿defendemos al MAS-IPSP, o fundamos otro partido?”, planteó Morales a sus seguidores, dejando entrever un posible reacomodo político en las filas del evismo.
El reconocimiento de García podría tener un impacto significativo en el rumbo del MAS, especialmente en su capacidad para negociar alianzas estratégicas y manejar recursos de campaña en un contexto preelectoral complejo.
Para las elecciones de 2025, Bolivia enfrenta desafíos económicos apremiantes, como la disminución de las reservas internacionales y un déficit fiscal creciente, elementos que influirán directamente en la narrativa de los partidos políticos.
Por otro lado, el fraccionamiento del MAS plantea preguntas sobre el futuro de su base electoral. Los sectores campesinos, obreros e indígenas, que históricamente han apoyado a Morales, ahora deberán decidir si alinearse con la nueva dirección de García o seguir al expresidente en un nuevo proyecto político.
Con la decisión del TSE, el MAS enfrenta el desafío de redefinirse como partido político y de reconciliar las profundas divisiones internas que han salido a la luz. Mientras tanto, el país observa cómo este cambio puede alterar el tablero político rumbo a las elecciones generales.
A pesar de las tensiones, el desenlace marca el fin de una era y el inicio de un capítulo incierto para uno de los movimientos políticos más influyentes de Bolivia. ¿Será este el comienzo de una renovación del MAS, o el preámbulo de su fragmentación?


