LA PAZ, 3 jul (El Libre Observador) – El exvicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, provocó controversia al afirmar que el exmandatario y líder cocalero, Evo Morales, ya no goza del mismo apoyo de la gente como hace años. Además, hizo prevalecer el fallo del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) que inhabilita al líder del MAS para una nueva candidatura.
Las declaraciones de García Linera no tardaron en recibir una respuesta de Morales, quien optó por no confrontar directamente a su antiguo aliado, empero, dijo sentirse ofendido.
«Si bien Evo tiene una mejor posición temporal como candidato, está claro que ya no tiene el apoyo que tenía hace cinco o diez años atrás», declaró Linera. Estas palabras, aunque aparentemente basadas en una observación objetiva del panorama político actual, resonaron con fuerza en el entorno político boliviano.

Morales, quien ha sido un personaje central en la política de Bolivia durante las últimas dos décadas, utilizó sus redes sociales para expresar su descontento con las afirmaciones de su excompañero de lucha.
«García Linera fue mi compañero de fórmula y de lucha. No comparto sus palabras y no responderé sus ofensas», publicó Morales. Esta respuesta subrayó la importancia del vínculo personal y político que compartieron, a la vez que dejaba en claro su desacuerdo sin escalar la disputa.

EVO INHABILITADO
En su entrevista, con la BBC de Londres, García también abordó la cuestión de la inhabilitación de Morales por parte del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP).
Señaló que, según su interpretación de la Constitución, Morales debería ser elegible como candidato, pero que la última decisión del TCP prima, ante todo, que impide a Morales ser nuevamente presidente de Bolivia.
«La interpretación libre que han hecho los amigotes del Tribunal Constitucional busca limitar eso, pero si uno lee el espíritu de la Constitución, está claramente dicho que un presidente puede ser varias veces candidato. Pero bueno, ahora lo que prima es el último pronunciamiento del Tribunal Constitucional», explicó Linera.

Evo Morales, en su respuesta, planteó una pregunta retórica a García: «¿Acaso está de acuerdo con la proscripción del MAS-IPSP y con impedir mi participación democrática?» Con esta pregunta, Morales dejó entrever su frustración con las maniobras legales que han obstaculizado su retorno a la arena política.
García Linera también tocó un tema delicado: la creciente tensión entre Morales y el actual presidente, Luis Arce.
«Ya se han desatado odios muy personalizados que complican aún más una mirada estratégica e incluso pragmática para evitar perder el poder. De mantenerse esta guerra fratricida, si van divididos en el 2025, el MAS pierde poder», advirtió.
Sus palabras reflejan una preocupación sobre el futuro del Movimiento al Socialismo (MAS) y la posibilidad de que las divisiones internas comprometan su continuidad en el poder.
La dinámica entre Morales y García Linera, una vez sólida, ahora muestra signos de fractura en un momento crítico para el futuro político de Bolivia. Mientras el país se encamina hacia nuevas elecciones, la unidad y estrategia del MAS serán determinantes para su éxito o fracaso. Las declaraciones y respuestas de estos dos líderes históricos subrayan la complejidad y volatilidad del escenario político actual.


