LA PAZ, 25 sep (El Libre Observador) – La canciller boliviana, Celinda Sosa, denunció este miércoles los recientes intentos de desestabilización que buscan forzar un adelanto de las elecciones nacionales en Bolivia, en la reunión de Ministros de Relaciones Exteriores del G20 (Grupo de los Veinte), celebrada en el marco del 79º Periodo de Sesiones de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, la
“Bolivia ha enfrentado recientemente tensiones internas como resultado de intentos de desestabilización orientados a acortar el mandato presidencial”, afirmó en su intervención la ministra de Relaciones Exteriores en Nueva York difundido por los canales estatales y redes sociales.
Durante su intervención ante los miembros del foro e invitados, Sosa subrayó que, a pesar de estas adversidades, el gobierno boliviano sigue firme en su compromiso de fortalecer la estabilidad, el diálogo y promover el bienestar de todos los ciudadanos.
Enfatizó que este enfoque no sólo busca superar las tensiones actuales, sino que también forma parte de un esfuerzo más amplio para construir un país donde el respeto a la democracia y los derechos humanos sean fundamentales.

“Nuestro gobierno, a la cabeza del presidente Luis Arce Catacora, guiado por sus valores democráticos y pacifistas, sigue comprometido con resolver los conflictos mediante el diálogo y la concertación”, añadió.
Sosa subrayó que, pese a estas adversidades, el gobierno de Arce sigue comprometido con la estabilidad y el bienestar de todos los ciudadanos, apostando por el diálogo y la concertación como las vías para superar los conflictos.
Este llamado de Bolivia en el foro global refleja las tensiones políticas que atraviesa el país, exacerbadas por las divisiones internas dentro del partido de gobierno, el Movimiento Al Socialismo (MAS).
Mientras un sector afín a Evo Morales impulsa movilizaciones y bloqueos de caminos en demanda de elecciones anticipadas y forzar la candidatura del expresidente, el gobierno de Arce ha reiterado su mandato constitucional, obtenido con el 55 por ciento de los votos en 2020, y ha denunciado los intentos de desestabilización como una amenaza a la democracia.
Sosa, además de exponer las presiones políticas internas, dirigió su intervención hacia los desafíos globales que afectan a los países en desarrollo.

La canciller boliviana agradeció al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva por la invitación a este espacio y aprovechó para instar al G20 a asumir su responsabilidad en la promoción de una arquitectura financiera más justa y equitativa.
“Es deber del G20 liderar los cambios que permitan una redistribución más justa de la riqueza y asegurar que los países del Sur Global tengan acceso a recursos financieros en condiciones equitativas”, sostuvo.
Asimismo, Sosa condenó las prácticas económicas extractivas que perpetúan las desigualdades históricas, reiterando la necesidad de construir un sistema financiero internacional inclusivo.
Estas declaraciones se enmarcan en el contexto de la creciente preocupación en Bolivia por los efectos económicos de la inestabilidad política y las tensiones derivadas de los bloqueos de vías y movilizaciones que podrían afectar la recuperación económica del país postpandemia del COVID-19.
En otro momento de su discurso, la canciller reiteró el pedido de Bolivia para reformar el Consejo de Seguridad de la ONU, resaltando que el actual sistema excluye a importantes voces del Sur Global.
Además, expresó la solidaridad de Bolivia con el pueblo palestino, condenando las acciones de Israel y pidiendo el fin de lo que describió como un “genocidio”.
El encuentro del G20 fue una plataforma clave para que Bolivia, junto con otras naciones en desarrollo, planteara demandas de justicia financiera y social en un mundo cada vez más polarizado.

