LA PAZ, 1 nov (El Libre Observador) – En medio de un clima de tensión y millonarias pérdidas económicas que superan los 1.700 millones de dólares, el expresidente Evo Morales sorprendió este viernes al anunciar su disposición de hacer una pausa en los bloqueos de carreteras que han paralizado a Bolivia por más de dos semanas.
Además, Morales declaró que iniciará una huelga de hambre como una medida extrema para exigir al gobierno de Luis Arce a sentarse en una mesa de diálogo y resolver la crisis política y económica que sacude al país.
Los bloqueos, que llevan 19 días en varias rutas estratégicas, especialmente en el Trópico de Cochabamba, han dejado pérdidas económicas estimadas en 1.700 millones de dólares, afectando la distribución de productos y servicios esenciales.
“Pongo en consideración al Pacto de Unidad y a los hermanos movilizados un cuarto intermedio en el bloqueo de caminos para evitar hechos de sangre. Para viabilizar el diálogo, voy a iniciar una huelga de hambre hasta que se instalen dos mesas de negociación”, dijo Morales en un mensaje transmitido desde la radio de los cocaleros «Kawsachun Coca».

La postura conciliadora de Morales llega justo cuando el gobierno ha intensificado los operativos de desbloqueo con un despliegue conjunto de la Policía y el Ejército en las áreas críticas. El operativo se enfoca en despejar carreteras clave en Cochabamba, punto estratégico que conecta el oriente con el occidente del país y epicentro de los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y grupos de seguidores de Morales.
El expresidente, quien lidera una facción del Movimiento Al Socialismo (MAS), ha insistido en que las mesas de diálogo incluyan la participación de organismos internacionales y países “amigos”, buscando garantizar la imparcialidad del proceso. Morales sostuvo que el gobierno “no quiere entender temas legales ni técnicos” y, por ello, considera necesaria la intervención de terceros.
La propuesta aún no ha recibido respuesta oficial del gobierno de Arce, quien recientemente calificó la toma de unidades militares en la región de Cochabamba por los manifestantes como un acto de “traición a la patria”, una acusación grave que, según el marco legal boliviano, podría sancionarse con hasta 30 años de prisión sin derecho a indulto.
Morales explicó que la decisión de sus bases de pasar de una marcha pacífica en septiembre al bloqueo de caminos responde a lo que describió como “provocaciones” por parte del gobierno, así como a procesos legales iniciados contra los líderes de su sector. Aunque enfatizó que su llamado a la tregua no es una instrucción directa, sino una sugerencia como “hermano mayor”, advirtió que cualquier violencia será responsabilidad de las autoridades.
El líder cocalero espera que su huelga de hambre sirva como un mensaje de urgencia para que ambas partes inicien un diálogo sincero y constructivo. Sin embargo, mientras el bloqueo continúa y las posiciones se endurecen, la situación amenaza con generar mayores perjuicios a la economía boliviana y aumentar la polarización política en el país.


