LA PAZ, 4 nov (El Libre Observador) – Una carta de lealtad «inquebrantable» firmada por 53 representantes diplomáticos bolivianos en el exterior ha puesto en evidencia una distancia inesperada: las ausencias de Diego Pary, embajador ante la ONU, y Héctor Arce Zaconeta, embajador ante la OEA, ambos, figuras clave de la era de Evo Morales, han optado por no firmar el pronunciamiento que reitera el respaldo al presidente Luis Arce y condena los intentos de desestabilización contra el actual gobierno.
En un contexto de intensas tensiones políticas y económicas, el gobierno del presidente Luis Arce enfrenta una disidencia implícita desde el ámbito diplomático, publicó Visión 360.
La carta, emitida el domingo, aparece en un momento crítico, cuando la administración de Arce enfrenta un bloqueo de caminos que ya supera los 20 días, generando un impacto directo en la economía y exacerbando la escasez de diésel y dólares en el país. Los firmantes denuncian estos bloqueos como una amenaza a la seguridad y estabilidad nacional, tachándolos de “antidemocráticos y reaccionarios”, y sostienen que persiguen un propósito de “asfixia económica” en detrimento de toda la población.

Sin embargo, la falta de las firmas de Arce Zaconeta y Pary sugiere una disidencia sutil pero significativa dentro de la diplomacia boliviana. Estos dos diplomáticos no son figuras cualquiera: ambos ostentan trayectorias marcadas por una lealtad a Morales, quien gobernó entre 2006 y 2019.
En su momento, Arce en la gestión de Evo Morales (2006-2019) fue favorecido con importantes cargos como Ministro de Defensa Legal del Estado, presidente de la Cámara de Diputados, Procurador General del Estado y Ministro de Justicia.
En cambio, Pary fue viceministro de Educación Superior, embajador ante la OEA y Ministro de Relaciones Exteriores en el gobierno de Morales.

Este distanciamiento, aunque no explícito, podría interpretarse como una señal de apoyo tácito al reciente llamado de Evo Morales, quien instó a funcionarios de alto rango a presentar su renuncia como muestra de compromiso “con el pueblo”. La maniobra de Morales añade presión a un gobierno que enfrenta no solo desafíos económicos sino también un desgaste de su estructura de respaldo interno.
La carta firmada plantea un respaldo claro al presidente Arce, expresando un “absoluto compromiso” con la democracia y reprobando cualquier renuncia ante lo que denominan “tentativas desestabilizadoras” y “fuerzas antidemocráticas”.
La diplomacia boliviana enfrenta un reto singular en su postura hacia el gobierno actual, mientras sectores en Bolivia lidian con la incertidumbre económica derivada de las protestas. La escasez de combustibles y las dificultades en el acceso a divisas han empezado a afectar la productividad y el suministro básico, aumentando las presiones sobre Arce para buscar soluciones inmediatas.


