LA PAZ, 25 jul (El Libre Observador) —Mientras los candidatos miden fuerzas y las encuestas anticipan un resultado ajustado que derivaría en la segunda vuelta, la Unión Europea (UE) ha desplegado más de 100 observadores para supervisar los comicios del 17 de agosto, en un intento de garantizar que la votación se desarrolle con transparencia en un país que aún carga con las heridas de 2019.
Los campos verdes del Chapare, corazón de Bolivia y bastión político del expresidente Evo Morales, vuelven a ser el epicentro de las tensiones que rodean una elección nacional, con amenazas de boicotear campañas e incluso el voto, por no haber habilitado a su líder cocalero que gobernó 14 años el país sudamericano.
La misión europea, invitada por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), comenzó este viernes el despliegue de 32 observadores de largo plazo, luego de tres días de capacitación en La Paz.
“Hoy estamos desplegando a los nueve departamentos del país. Cuatro de nuestros observadores estarán en el trópico de Cochabamba, porque sabemos que es una zona históricamente sensible”, dijo Alexander Grey, jefe adjunto de la misión. “Nuestro mandato es observar todas las etapas del proceso: registro de candidatos, campaña, votación, conteo y resolución de conflictos”.
El Chapare no es un punto cualquiera en el mapa. Es el territorio donde Evo Morales, aún líder histórico del Movimiento al Socialismo (MAS), mantiene influencia a pesar de las divisiones internas con Andrónico Rodríguez, el presidente del Senado y ahora principal figura de la izquierda boliviana de cara a las elecciones, aunque aún lejos de los viejos políticos y de derecha Tuto Quiroga y Samuel Doria Medina.
Morales acusa al gobierno y a Rodríguez de “traición” por intentar desplazarlo como referente político, mientras que los sectores leales al joven senador aseguran que es hora de renovar liderazgos. Esta pugna, combinada con llamados a movilizaciones, ha convertido al trópico cochabambino en un polvorín electoral.

La oposición, por su parte, denuncia que la presencia de grupos afines al MAS en zonas rurales puede derivar en “presiones y coacción” contra votantes y jurados, una inquietud que la MOE UE buscará monitorear de cerca.
Grey confirmó que la misión cuenta con garantías del Estado boliviano para trabajar sin restricciones, pero admitió que los equipos estarán atentos a cualquier foco de violencia o irregularidad. “El derecho al voto es fundamental, y nuestra presencia busca reforzar que se respete en todo el país”, subrayó.
Durante su capacitación, los observadores europeos fueron instruidos en logística, normativa electoral, primeros auxilios y uso de tecnología. También recibieron información sobre el Sistema de Recolección y Publicación de Resultados Preliminares (Sirepre), que será probado en un simulacro este domingo. “No somos auditores del software. Observamos su funcionamiento y transparencia, pero no analizamos su código fuente”, aclaró Grey.
En la semana previa a los comicios, la misión se reforzará con 50 observadores de corto plazo, una delegación del Parlamento Europeo encabezada por el croata Davor Stier, y representantes diplomáticos de los Estados miembros de la UE, hasta superar los 100 enviados.
La magnitud del operativo refleja la relevancia del proceso para Bruselas, que ya desempeñó un papel crítico en 2019, cuando su informe sobre irregularidades contribuyó a desatar la crisis política que terminó con la salida de Morales.
Para analistas, esa experiencia hace que la misión actual tenga un peso particular. “La UE no solo viene a observar. Su presencia es también un mensaje político: se busca evitar que la desconfianza en el árbitro electoral o los conflictos internos del MAS degeneren en una nueva crisis institucional”, afirmó Hugo Gutiérrez, analista político.

“El Chapare es clave porque es donde Evo puede activar movilizaciones, y donde cualquier altercado podría escalar rápidamente”, añadió el experto.
El informe preliminar de la MOE UE será publicado el 19 de agosto, dos días después de la votación, mientras que el informe final —con recomendaciones no vinculantes— se entregará semanas más tarde. Para muchos, más allá de los resultados, será ese documento el que defina si la comunidad internacional da por legítima la elección.

