LA PAZ, 28 jun (El Libre Observador) — En un operativo sin precedentes, las fuerzas de seguridad han detenido hasta este viernes a 21 implicados, en el fallido golpe de Estado en Bolivia, entre ellos destacan tres excomandantes de alto rango del Ejército, Armada y Aviación.
El golpe, que tuvo como epicentro la histórica plaza Murillo, centro político del país, ha desencadenado una serie de arrestos que han capturado la atención internacional.
El ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, confirmó en una rueda de prensa la detención de los líderes militares involucrados, así como de otros miembros clave del intento de asalto a la sede presidencial.

Entre los arrestados se encuentran el conductor del vehículo militar que embistió la puerta de Palacio Quemado, así como el general Marcelo Zegarra, excomandante de la Fuerza Aérea Boliviana, quien se presentó inicialmente de manera voluntaria antes de ser detenido formalmente.
«Hasta la fecha, ya tenemos 21 personas aprehendidas por este caso del intento de golpe de Estado,» declaró Del Castillo, subrayando la gravedad de los acontecimientos y la determinación del gobierno de llevar a todos los responsables ante la justicia. Entre los detenidos se encuentra también el chofer de la tanqueta en la que estaban los tres jefes militares y otro miembro del Ejército que formaba parte de la avanzada que tomó la plaza Murillo durante la tarde del miércoles 26 de junio.

El intento de golpe, liderado por el general Juan José Zúñiga, quien se hacía llamar «el general del pueblo, un líder planetario,» fue rápidamente sofocado por las fuerzas leales al gobierno. Zúñiga, junto con el excomandante de la Armada, Juan Arnez, fue uno de los primeros en ser arrestados la noche del mismo miércoles.
Durante la conferencia, Del Castillo destacó que «el excomandante del Ejército Zúñiga no ha trabajado solo,» indicando la posible existencia de una red de conspiradores aún más amplia.
Las autoridades han señalado que las investigaciones siguen su curso, incluyendo pesquisas sobre presuntos vínculos entre los militares detenidos y políticos del país.
El presidente Luis Arce ha denunciado el incidente como «movilizaciones irregulares de algunas unidades militares,» que luego calificó como un «intento de golpe de Estado.» Este acto ha sido interpretado como un claro desafío al orden constitucional y a la estabilidad del gobierno, que promete una respuesta firme y dentro del marco legal.
La comunidad internacional observa de cerca el desarrollo de estos acontecimientos, preocupada por las implicaciones para la democracia en Bolivia.

