LA PAZ, 25 jul (El Libre Observador) — El anuncio de Donald Trump a Brasil de aplicar un arancel del 50% a sus exportaciones por haber albergado la última cumbre del BRICS ha desatado un nuevo frente de tensión geopolítica en América Latina. Bolivia, socio del bloque desde enero de 2025, denunció este viernes que la medida constituye un “atentado contra el multilateralismo y la soberanía de los pueblos”, y cerró filas en apoyo al presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
“Desde el Gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia, expresamos nuestra solidaridad con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y con el hermano pueblo del Brasil, frente a las recientes amenazas del mandatario estadounidense Donald Trump, quien anunció represalias arancelarias del 50% por haber acogido la Cumbre de los BRICS y exigió la liberación del ex presidente Jair Bolsonaro”, escribió Luis Arce en su cuenta de X.
El mandatario boliviano añadió que estas declaraciones “constituyen una injerencia en los asuntos internos de un país soberano y representan un atentado contra el multilateralismo, el respeto entre naciones y la democracia, situaciones que no pueden ser aceptadas. Los Estados deben guiarse por el respeto mutuo y la cooperación, no por la imposición”.
El episodio ocurre en un momento en que el BRICS, creado en 2009 y hoy integrado por Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica y nuevos miembros, busca consolidarse como alternativa a las instituciones financieras dominadas por Occidente.

En la reciente cumbre de Río de Janeiro, Lula y los demás líderes discutieron la creación de una moneda común y fondos de inversión en infraestructura para el Sur Global, lo que ha sido visto en Washington como una amenaza a su influencia económica.
Bolivia, que ingresó al bloque con la promesa de diversificar mercados y potenciar su papel como proveedor de gas, litio y alimentos, considera que las advertencias de Trump confirman una estrategia para frenar el ascenso del BRICS como polo de poder.
“Cualquier sanción a países del bloque solo demostrará que Estados Unidos utiliza el comercio como herramienta política”, señaló un alto funcionario boliviano.
La presión de Washington no es nueva. Durante su primer mandato, Trump ya había impuesto aranceles al acero y aluminio de Brasil y México, justificándolos como medidas de seguridad nacional. Pero esta vez, analistas ven una disputa más amplia: el intento de frenar el avance de un bloque que representa cerca del 45% de la población mundial y más del 30% del PIB global.

Para Bolivia, el desafío es doble. Por un lado, el país busca aprovechar su membresía en el BRICS para atraer inversiones en energía, industrializar su litio y diversificar su comercio, reduciendo la dependencia de Estados Unidos y Europa. Por otro, debe prepararse para eventuales represalias comerciales que puedan extenderse a otros miembros del bloque.
“La reacción de Bolivia refleja que la disputa no es solo entre Washington y Brasil, sino sobre qué modelo de relaciones internacionales prevalecerá”, explica Mariana Torres, politóloga brasileña. “Si América Latina se cohesiona, el BRICS puede convertirse en un eje de resistencia económica frente a sanciones y presiones externas”.
Mientras tanto, en La Paz, el mensaje de Arce busca movilizar respaldo regional: “Nos mantenemos firmes junto a Brasil en la defensa de su soberanía, sus instituciones y su derecho a decidir su camino sin interferencias externas”, concluyó el mandatario, instando a la comunidad internacional a rechazar “cualquier intento de presión o chantaje”.
La amenaza de Trump, lejos de aislar a Brasil, parece haber reavivado una vieja dinámica en América Latina; que los choques con Washington terminan fortaleciendo los proyectos de integración regional que pretendía debilitar.


