LA PAZ, 26 feb (El Libre Observador) – A medida que se acelera la carrera hacia las elecciones subnacionales, la campaña en las principales ciudades de Bolivia comienza a poblarse de promesas grandilocuentes y proyectos de dudosa viabilidad, una estrategia que, según expertos, apunta más a seducir al electorado que a resolver las urgencias cotidianas de la población.
El arquitecto Rodrigo Mamani, especialista en gestión municipal, cuestionó con dureza las propuestas de algunos candidatos a las alcaldías de La Paz y El Alto, como la creación de un Banco Municipal, la construcción de un tren aéreo o la edificación de viaductos bajo el aeropuerto internacional alteño. A su juicio, se trata de iniciativas “irrealizables, costosas y fantasiosas”, diseñadas para capturar el voto popular a través de expectativas que no pueden cumplirse.
“Los vecinos de ambas ciudades tienen prioridades claras como seguridad ciudadana, educación, desarrollo humano, infraestructura vial, transporte, empleo y alimentación, pero los políticos solo piensan en ilusionar al pueblo con propuestas demagógicas para capturar el voto”, afirmó Mamani en declaraciones a la agencia “P&P”.

El especialista advirtió que muchos aspirantes desconocen las competencias reales de las alcaldías y gobernaciones, así como las restricciones presupuestarias e institucionales. En ese vacío, sostuvo, se instala una “guerra de ideas” basada en sueños y anuncios espectaculares que no responden a las necesidades inmediatas de la ciudadanía.
Uno de los ejemplos más reiterados es la propuesta de un tren aéreo en La Paz, una obra de alto impacto visual y político. Mamani recordó que la iniciativa no es nueva —fue planteada en 2012 por el Colegio de Arquitectos como parte de una solución integral al transporte—, pero subrayó que hoy no es pertinente.
“Requiere un financiamiento enorme que la comuna no tiene y podría desplazar otras urgencias”, explicó, al señalar además las limitaciones de ejecución de la actual administración municipal.
La crítica se extiende a la idea de viaductos bajo el aeropuerto internacional de El Alto, una zona sujeta a estrictas normativas nacionales e internacionales sobre seguridad aérea. Mamani recordó que en 2021 un proyecto menor, una jardinera sobre la avenida 6 de Marzo, fue descartado tras reuniones entre autoridades por su inviabilidad técnica.
“Sería una obra de al menos dos años que implicaría detener el tráfico aéreo. Sin un aeropuerto alternativo, la propuesta termina siendo inviable”, sentenció.
En el caso del Banco Municipal, el diagnóstico es similar. Aunque reconoció que la intención puede resultar atractiva para el electorado, Mamani aclaró que se trata de una competencia del Gobierno central, no de los municipios, lo que convierte la propuesta en un “anzuelo electoral” sin sustento legal.
Para el experto, el auge de estas iniciativas responde a un contexto de campañas dominadas por redes sociales y mensajes simplificados, donde el impacto mediático prima sobre el rigor técnico. “Los candidatos aprovechan el poco conocimiento ciudadano sobre estos temas para pedir apoyo en base a mentiras”, advirtió.
El panorama deja al descubierto una tensión recurrente en la política local boliviana con la distancia entre las necesidades reales de las ciudades y el discurso electoral. En la recta final hacia los comicios subnacionales, la demagogia vuelve a emerger como atajo para ganar visibilidad, mientras los problemas estructurales, seguridad, empleo, transporte y servicios básicos, siguen esperando respuestas concretas.


