LA PAZ, 31 dic (El Libre Observador) – Desde un lugar no revelado, Cindy Saraí V.P., quien se ha presentado como víctima de estupro del expresidente Evo Morales, ha roto el silencio con declaraciones explosivas que ponen en el centro del debate las sombras del poder en Bolivia.
En una entrevista con el medio internacional DNews, denunció que la desaparición de los hijos de Gabriela Zapata y Nemesia Achacollo es un precedente que la llevó a tomar medidas extremas para proteger a su propia hija.
«No quería que mi hija pase por la misma suerte», afirmó Cindy, refiriéndose a los casos que vinculan al expresidente Morales y a altas figuras de su administración. Según la joven, el 8 de febrero de 2016, el día del nacimiento de su hija, coincidió con el escándalo mediático sobre Gabriela Zapata y la desaparición del hijo que se decía había tenido con Morales.
Ese antecedente la impulsó a cambiar el apellido de su hija, inicialmente «Morales», por consejo del actual ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo.
Cindy, hoy de 22 años, narró cómo su madre, quien crio sola a siete hijos, fue acusada injustamente de haber entregado a su hija al expresidente a cambio de favores. La joven desmintió esta versión, asegurando que su madre desconocía la relación que ella había sostenido con Morales hasta que, en 2017, decidió contarlo por primera vez.

«Lo que pasó solo lo sabía yo. Mi madre se enteró años después, cuando no podía callar más. Decidimos denunciar, pero nunca hubo justicia. En lugar de ello, empezaron las amenazas”, relató. Según Cindy, las intimidaciones incluyeron visitas de funcionarios de registro civil que intentaron forzarla a eliminar la inscripción de su hija.
La joven explicó que el contexto de su denuncia estuvo marcado por un miedo constante. «Ya habían desaparecido dos niños, y no quería que eso le pase a mi hija. Por eso callamos tanto tiempo», afirmó.
El 16 de octubre, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen de Tarija emitió una alerta declarando a Cindy y a su hija de 8 años como desaparecidas. Según las autoridades, ambas fueron vistas por última vez el 2 de octubre en Yacuiba.
Sin embargo, Cindy asegura que esta alerta es parte de una estrategia de persecución política en su contra. “No buscan justicia, buscan proteger a los poderosos. Estoy siendo perseguida por el Gobierno de Luis Arce, que sigue el mismo patrón de Evo Morales. Somos víctimas del poder, no hay justicia para mí ni para mi hija”, declaró.
Cindy criticó lo que llama una «verdad a medias» presentada por las autoridades, que según ella busca encubrir los actos de figuras poderosas en Bolivia. A pesar de su situación de peligro, se mantuvo firme en su decisión de hablar. “He sufrido los efectos colaterales del poder. Me han hecho mucho daño a mí y a mi familia”, agregó.
Su testimonio pone nuevamente en el centro de atención las controversias que han rodeado al expresidente Evo Morales, vinculadas tanto a casos de corrupción como a posibles abusos de poder. También evidencia las dificultades que enfrentan las víctimas para acceder a la justicia en un sistema que, según denuncian, está condicionado por intereses políticos.


