LA PAZ, 23 dic (El Libre Observador) — En medio de tensiones políticas y desafíos económicos, el presidente Luis Arce desmintió este lunes categóricamente los rumores de una recesión en Bolivia, asegurando que, a pesar de una evidente desaceleración, la economía nacional sigue en crecimiento.
En un informe desde la Casa Grande del Pueblo, el mandatario atribuyó el freno económico a factores internos, como bloqueos de carreteras y boicots legislativos, y a un entorno internacional adverso.
“Seguimos creciendo”, afirmó Arce, mientras describía un 2024 marcado por protestas, parálisis en el transporte y una fuerte presión política. Según el mandatario, estas dinámicas han generado un impacto en sectores clave como la minería, la agricultura y la industria.
Arce subrayó que las tensiones políticas, exacerbadas por los bloqueos promovidos por grupos afines al expresidente Evo Morales, han profundizado la desaceleración económica.

Entre octubre y noviembre, la interrupción en la distribución de combustibles afectó gravemente al transporte y la industria, contribuyendo a una percepción de agotamiento del modelo económico boliviano, que el presidente calificó de errónea.
“El pueblo es el principal afectado por los intentos de desestabilización y las acciones golpistas”, sentenció Arce, haciendo referencia al intento de golpe de Estado denunciado en junio y las dificultades en la organización de las elecciones judiciales.
El presidente también apuntó a la Asamblea Legislativa, a la que acusó de bloquear créditos internacionales por más de 1.200 millones de dólares, situación que ha agravado la escasez de divisas y generando problemas de liquidez en el sistema financiero. “Ni tenemos recesión, ni estamos inflacionarios”, afirmó Arce, refutando las críticas.

A pesar de estas dificultades, el mandatario destacó que Bolivia mantiene un crecimiento moderado y una inflación controlada, posicionándose favorablemente en comparación con otros países de la región.
Con la mirada puesta en el futuro, Arce mostró optimismo respecto a un 2025 más prometedor, gracias a las medidas correctivas implementadas por su administración. No obstante, advirtió que los efectos de los bloqueos y la falta de apoyo legislativo seguirán siendo un reto a corto plazo.
En un contexto de polarización política y dificultades económicas, el presidente reafirmó su compromiso con la estabilidad del país. “Se desacelera la economía, pero seguimos creciendo”, insistió, subrayando que el modelo boliviano sigue siendo resiliente a pesar de las adversidades.
La narrativa presidencial no solo busca rebatir críticas internas, sino también enviar un mensaje a la comunidad internacional: Bolivia enfrenta desafíos, pero se mantiene firme en su trayectoria de desarrollo.

