LA PAZ, 10 ene (El Libre Observador) – En un mensaje cargado de acusaciones, el presidente de Bolivia, Luis Arce, arremetió este viernes contra la marcha organizada por seguidores del expresidente Evo Morales, calificándola de un intento por “convulsionar el país” con fines políticos y personales.
La movilización, que partió desde Patacamaya y se dirige hacia La Paz, exige el cese de los procesos judiciales contra Morales, así como su habilitación como candidato presidencial para las elecciones de 2025.
“Hoy esos grupos intentan hacer marchas, convulsionar y generar muertos; todo con afanes individuales y personales, que no buscan el beneficio de los bolivianos”, señaló Arce durante un discurso en el que advirtió sobre las consecuencias de estas acciones.
La movilización liderada por sectores afines a Morales ha ganado tracción en medio de la crisis económica que enfrenta el país, marcada por la escasez de dólares, combustible y el aumento de precios de productos básicos. Los organizadores han denunciado que el gobierno de Arce no ha tomado medidas efectivas para aliviar estos problemas.

Además, la marcha busca presionar al sistema judicial para que suspenda las acusaciones contra Morales, quien enfrenta cargos por un caso de trata de personas. Desde su bastión político en el Trópico de Cochabamba, Morales ha negado las acusaciones y asegura ser víctima de una persecución política.
Las tensiones entre Arce y Morales han evidenciado una profunda división dentro del Movimiento al Socialismo (MAS), el partido que ambos lideran. Arce ha acusado a quienes promueven esta marcha de ser “traidores” al MAS-IPSP y de intentar dividir las organizaciones sociales con agendas particulares.
“Los traidores son los que buscan otra sigla y abandonan los principios de nuestro instrumento político. Nosotros seguimos trabajando por el pueblo”, enfatizó Arce.
Por su parte, los seguidores de Morales defienden la legitimidad de sus demandas y aseguran que la movilización es pacífica. Su llegada a La Paz está prevista para el lunes, cuando planean concentrarse en la Plaza Murillo, epicentro político del país.
Arce, quien enfrentará elecciones generales en menos de un año, subrayó que cualquier cambio en la dirección del país debe resolverse en las urnas. “El pueblo sabe que las decisiones importantes se toman con voto popular, no bajo intereses personales”, declaró, aludiendo a las exigencias de algunos sectores de la marcha que incluso piden su renuncia.
Este episodio reaviva las tensiones históricas entre las facciones del MAS: por un lado, los leales a Morales y su liderazgo histórico; por el otro, quienes apoyan a Arce en su intento de modernizar el partido y desvincularlo de los escándalos del pasado.
La llegada de la marcha a La Paz marcará un nuevo capítulo en esta pugna interna, mientras Bolivia se prepara para un año electoral que promete estar cargado de desafíos y confrontaciones.


