LA PAZ, 10 sep (El Libre Observador) – La campaña hacia el balotaje presidencial en Bolivia, programado para el próximo 19 de octubre, se intensifica con denuncias de “guerra sucia” y ataques concentrados contra el candidato a la vicepresidencia del Partido Demócrata Cristiano (PDC), Edman Lara. El aparato millonario del líder de la alianza Libre, Jorge Tuto Quiroga, ha desplegado en redes sociales una estrategia marcada por críticas personales y desinformación, dejando a un lado sus propuestas para enfrentar la crisis nacional.
“El candidato del PDC (Rodrigo Paz) ha dicho que quiere ver la cara a los que hacen guerra sucia; pues bien, que se dé la vuelta y mire a su vicepresidente. Nosotros no insultamos, hacemos propuestas, solucionamos la crisis económica… ¿ahora quién me insulta? ¿Quién calumnia? ¿Quién difama? El señor Lara lo hace todos los días”, sostuvo Quiroga en declaraciones recientes a los periodistas, evidenciando un aumento de la confrontación personal en la campaña.
En respuesta, Rodrigo Paz denunció que su compañero de fórmula ha sido objeto de agresiones físicas y verbales promovidos por gente pagad de Libre en eventos públicos, incluida una jornada en el estadio de El Alto y hostigamientos en aeropuertos, hechos que calificó como “inadmisibles y reprochables”. Ante esta situación, Lara optó por cancelar un viaje programado a Santa Cruz, para evitar que su esposa también sufriera hostigamientos derivados de la campaña en su contra.

La confrontación entre los binomios presidenciales Paz-Lara y Quiroga-Velasco refleja un clima político polarizado, donde la estrategia de ataque personal se ha convertido en protagonista, desplazando la discusión sobre políticas públicas y soluciones concretas a los problemas económicos y sociales del país.
“Los bolivianos ya no quieren la confrontación ni los ataques con insultos racistas y discriminadores. Eso debe acabarse”, subrayó Paz, acompañado por su esposa e hija, quienes simbolizaron la representación de familias afectadas por esta dinámica de violencia verbal y mediática.
Los analistas políticos coinciden en que estas tácticas de “guerra sucia” son cada vez más comunes en procesos electorales en América Latina, donde las campañas se desplazan de los debates sobre gestión y desarrollo hacia la desinformación, los agravios personales y la difusión de rumores sin base verificable. En Bolivia, este fenómeno se ha intensificado durante la segunda vuelta, evidenciando la fragilidad institucional y el impacto de las redes sociales como catalizador de conflictos políticos.


