EL ALTO, 6 mar (El Libre Observador) – El presidente de Bolivia, Luis Arce, reafirmó este jueves que el proceso de industrialización del país sigue su curso “contra viento y marea”, pese a lo que calificó como “intereses políticos mezquinos” que obstaculizan proyectos clave para el desarrollo desde la oposición y el evismo.
Durante su intervención en la Sesión de Honor por el 40° aniversario de la ciudad de El Alto, el mandatario denunció que las trabas en la Asamblea Legislativa Plurinacional han derivado en un “sabotaje económico” que frena inversiones millonarias.
Según Arce, actualmente se encuentran retenidos en el Legislativo proyectos de ley para la aprobación de créditos externos por más de 1.667 millones de dólares, fondos que, de haber sido liberados, habrían impulsado el aparato productivo del país, generado empleo y fortalecido la respuesta ante desastres naturales.
“Estos recursos podrían haber mejorado la calidad de vida de nuestra población. No obstante, seguimos avanzando con determinación en la industrialización para sustituir importaciones y fortalecer nuestra economía”, aseveró.
El Gobierno de Arce apuesta por la construcción de más de 170 plantas industriales en distintos sectores estratégicos, con el objetivo de reducir la dependencia de productos extranjeros y diversificar la economía boliviana. “La construcción de una base productiva sólida es el camino para garantizar mayores ingresos y oportunidades de empleo en el futuro”, sostuvo el presidente.
Desde la implementación del Modelo Económico Social Comunitario Productivo en 2006, Bolivia ha apostado por la recuperación y redistribución de los recursos naturales.

Como parte de esta estrategia, el país avanza en la industrialización del sector hidrocarburífero con una nueva planta de urea y amoníaco en Santa Cruz, así como en el desarrollo de plantas de zinc en Oruro y Potosí, con el propósito de dejar de exportar minerales en bruto y, en su lugar, comercializar productos con valor agregado.
El ministro de Planificación para el Desarrollo, Sergio Cusicanqui, destacó que el Gobierno también impulsa la producción agropecuaria y la exportación de alimentos procesados a mercados como China y Brasil.
Además, recordó la reciente puesta en marcha de la planta de fertilizantes NPK en Cochabamba, la fase final de construcción de la siderúrgica del Mutún y la implementación de la planta de biodiésel en Santa Cruz.
A pesar de los desafíos políticos y económicos, el Gobierno ha promovido iniciativas para reactivar el sector productivo, como el programa SIBolivia, que desde 2020 ha otorgado créditos con tasas de interés simbólicas del 0,5%, beneficiando a pequeños y grandes emprendedores con más de 1.600 millones de bolivianos en financiamiento.
Asimismo, se ha incentivado la importación de maquinaria mediante la exención del IVA, una medida que, según Arce, está impulsando la modernización de la industria nacional.
El mandatario concluyó su discurso reafirmando su compromiso con la industrialización y advirtiendo que, a pesar de las trabas políticas, Bolivia no se desviará del camino hacia una economía productiva e independiente. “No permitiremos que intereses mezquinos frenen el desarrollo del pueblo boliviano”, sentenció.


