LA PAZ, 4 jul (El Libre Observador) – El eco del fallido golpe de Estado del 26 de junio aún resuena en las calles de Bolivia, pero sus efectos no se limitan sólo a la esfera política. El sector turístico, uno de los pilares de la economía boliviana, también ha sentido el impacto de esta convulsión social, con la cancelación del 20% de las reservas turísticas realizadas por extranjeros.
«Con estos temas de conflictos sociales con bloqueo de caminos, cuatro horas de conflicto de la semana pasada (golpe de Estado), hubo una cancelación aproximada del 20% de nuestras reservas, ya las cuales estaban programadas, ya que el turista extranjero programa sus visitas a Bolivia con meses de anticipación», lamentó directora de la Cámara Boliviana de Turismo (Cabotur), María Benavides.

CIFRAS SON DESALENTADORAS
Antes de la pandemia de coronavirus (COVID-19), Bolivia recibía a un millón y medio de turistas extranjeros cada año. Para este 2024, las expectativas eran igual de altas, pero la sombra del conflicto ha ensombrecido el panorama.
La confianza del turista, tan frágil en estos tiempos, se ha vuelto aún más volátil.
«Será difícil recuperar la confianza del turista», reconoció Benavides con resignación. «Esta situación afecta a la reactivación del turismo que se tenía previsto este 2024», añadió.

La toma militar en la plaza Murillo del 26 de junio, calificada por el gobierno como un «intento de golpe de Estado», ha generado una profunda polarización en el país. Mientras que el gobierno denuncia un complot para derrocarlo, la oposición califica el incidente como un «autogolpe». La incertidumbre y el temor son los ingredientes perfectos para disuadir a los viajeros de embarcarse en una aventura boliviana.
Cabotur, consciente de la gravedad de la situación, ha tomado medidas para intentar mitigar el impacto. «Como Caboltur estamos ya pendientes a una reunión y ya hemos trabajado en mesas de trabajo respecto a la seguridad turística», señaló Benavides. Sin embargo, la tarea de restaurar la confianza en el destino turístico Bolivia parece ser una ardua batalla.
El turismo es un motor fundamental de la economía boliviana, generando empleo y divisas.


