LA PAZ, 10 mar (El Libre Observador) – Las estaciones de servicio en Bolivia reflejan un escenario de incertidumbre: largas filas de vehículos, transportistas en protesta y sectores productivos en alerta ante la falta de combustibles.
El ministro de Hidrocarburos y Energías, Alejandro Gallardo, confirmó este lunes que el Gobierno no podrá cubrir la demanda interna de diésel y gasolina debido a la falta de divisas para su importación.
Ante este panorama, la administración de Luis Arce ha decidido implementar un mecanismo para adquirir carburantes a precio internacional, una medida que ya genera polémica.
“Estamos con volúmenes inferiores a los que tiene nuestro programa de demanda, y obviamente eso nos genera situaciones que no nos permiten cumplir al 100% con el abastecimiento en los diferentes sectores”, admitió Gallardo en conferencia de prensa.
La estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) será la encargada de aplicar este nuevo mecanismo de compra internacional de combustibles.
La prioridad inicial será el sector minero, altamente dependiente del diésel para sus operaciones. Posteriormente, se evaluará su ampliación a otros sectores productivos, como el agroindustrial y el transporte pesado.

Con esta nueva medida, los consumidores que accedan al carburante importado deberán asumir costos significativamente más altos. Actualmente, el precio de referencia en el mercado internacional es de 1,20 dólares por litro para la gasolina de RON 85-94, 1,25 dólares para la de RON 94+ y 1,24 dólares por litro de diésel. En contraste, los bolivianos pagan un precio subvencionado de 0,54 dólares por litro de gasolina y 0,61 dólares por litro de diésel.
El anuncio genera incertidumbre sobre el futuro del subsidio estatal a los carburantes, un pilar del modelo económico boliviano. La posible eliminación parcial de esta subvención impactaría directamente en el costo del transporte y la producción, lo que podría traducirse en un aumento del precio de los alimentos y otros bienes esenciales.

CRISIS ENERGÉTICA Y ECONÓMICA
El déficit de divisas que enfrenta Bolivia ha sido señalado como la principal causa de esta crisis. La falta de dólares ha limitado la capacidad del país para pagar importaciones, afectando no solo el abastecimiento de combustibles, sino también el comercio y la estabilidad financiera.
Los sectores productivos han manifestado su preocupación ante la posibilidad de que el abastecimiento de diésel y gasolina se vea aún más restringido.
Mientras el Gobierno busca soluciones para mitigar el impacto, el descontento social crece y los transportistas ya advierten posibles medidas de presión si el suministro no se normaliza en las próximas semanas.

