POTOSÍ, 26 ago (El Libre Observador) — Petardo, el perro criollo que hace diez años acompañó la histórica movilización de Potosí hacia La Paz, convirtiéndose en un símbolo de la lucha por mayor inversión y justicia para ese departamento, falleció este martes. La noticia se confirmó primero por medios locales y rápidamente se viralizó en redes sociales, donde ciudadanos recordaron al can que recorrió más de 530 kilómetros junto a los manifestantes, resistiendo gases lacrimógenos, represión policial y agotadoras jornadas de protesta.
Petardo fue hallado por los marchistas en Caracollo, en el departamento de Oruro, y desde ese momento se convirtió en un compañero inseparable. Caminó, comió y protestó con ellos, ganándose el corazón de quienes marchaban y el respeto de observadores internacionales.
Su nombre surgió de su inquebrantable serenidad frente a las detonaciones de dinamita y petardos que los mineros empleaban para marcar su paso durante las protestas, convirtiéndolo en un “perro que no se inmutaba ante el estruendo”.
Durante más de un mes, Petardo encabezó las movilizaciones en La Paz, resistiendo incluso los chorros de agua y los balines que la policía dirigió contra los manifestantes. Su figura fue ampliamente documentada por medios internacionales, que lo presentó como “el perro que se convirtió en héroe de las protestas en Bolivia”.

Adolfo Vara, asesor del Comité Cívico de Potosí (Comcipo), recordó entonces: “El perrito se encariñó mucho con los marchistas y le pusieron el nombre de Petardo. A partir de ello ha sido como un ícono. Es un perro luchador que está viviendo también nuestras reivindicaciones potosinistas”.
La relación entre los manifestantes y el animal trascendió lo anecdótico. Petardo se convirtió en un símbolo de resistencia, lealtad y coraje, capaz de representar la lucha de toda una región en un contexto político y social complejo.
La figura del can no solo emocionó a Bolivia, sino que también capturó la atención internacional, transformándose en un recordatorio viviente de cómo la solidaridad y el compañerismo pueden surgir en las circunstancias más adversas.
Para muchos potosinos, Petardo no fue un simple perro, fue un referente de valentía, un heraldo silencioso de los derechos y demandas de una comunidad que marchó por su dignidad. Su muerte marca el final de una etapa, pero su legado permanecerá. La historia de Petardo, que caminó incansable junto a los manifestantes y soportó los rigores de la protesta, se ha instalado en la memoria colectiva de Potosí y en los relatos de quienes siguen creyendo que la lealtad y el coraje pueden tomar muchas formas, incluso la de un perro fiel que recorrió kilómetros por la justicia.


