LA PAZ, 23 sep (El Libre Observador) – Bolivia y la Unión Europea (UE) acordaron una agenda conjunta para enfrentar los incendios forestales y la deforestación, además de explorar mecanismos innovadores de financiamiento climático que impulsen la gestión sostenible de los recursos naturales.
El ministro de Medio Ambiente y Agua, Álvaro Ruiz, confirmó que el encuentro se realizó el lunes en La Paz con la participación de representantes de la delegación europea, encabezados por Enrique de Loma, jefe de la Sección de Cooperación, y Emanuel Hondrat, oficial de Programas. Según explicó, el diálogo permitió proyectar acciones conjuntas frente a uno de los mayores retos ambientales que enfrenta Bolivia.
“Este proceso permitirá al país demostrar la sostenibilidad de su producción, proteger los bosques y fortalecer la seguridad alimentaria”, subrayó Ruiz al referirse a la preparación de Bolivia frente al nuevo Reglamento de Deforestación Cero de la UE, que exigirá trazabilidad para acceder a los mercados europeos.

La agenda también incluyó un análisis sobre mecanismos de financiamiento sostenible, como bonos verdes, créditos de naturaleza y mercados de carbono, que buscan movilizar recursos para proyectos de mitigación y adaptación al cambio climático. Ruiz aseguró que estas herramientas pueden atraer inversiones y abrir nuevas oportunidades de desarrollo económico ligado a la protección de los ecosistemas.
Además, se destacó el rol del Apoyo Presupuestario Sectorial (APS) de la Unión Europea y la próxima implementación del plan de acción Euroclima 2025-2026, que pretende reforzar la cooperación regional en la lucha contra el cambio climático.
En 2024, Bolivia declaró desastre nacional por los incendios en la región oriental, donde la UE brindó apoyo con equipamiento y helicópteros. Este año, el impacto fue menor, aunque el Gobierno considera que la prevención y la coordinación internacional son claves para evitar una nueva emergencia.
Con este entendimiento, Bolivia y la Unión Europea buscan consolidar una alianza estratégica que combine prevención de desastres, financiamiento climático y trazabilidad productiva, en un momento en el que el país enfrenta el doble desafío de proteger sus bosques y mantener el acceso a mercados internacionales.

