LA PAZ, 23 sep (El Libre Observador) — La recta final hacia el balotaje en Bolivia quedó marcada este martes por un cruce de acusaciones que expone la tensión creciente entre los dos bloques que disputan la presidencia. Rodrigo Paz, candidato del Partido Demócrata Cristiano (PDC), denunció que Jorge “Tuto” Quiroga, aspirante de la alianza Libre, impulsa una “guerra sucia” con noticias falsas que incluso trascenden las fronteras del país.
“Lamento que la desesperación lleve a Libre y a Jorge Quiroga a una guerra sucia plagada de noticias falsas y distorsiones, que ha comenzado a trascender nuestras fronteras”, declaró Paz en un comunicado de prensa difundido tras su regreso de Estados Unidos.
El origen de la disputa está en la reciente visita de Paz a Washington, donde sostuvo reuniones con representantes del Departamento de Estado y de organismos multilaterales.
Según el candidato del PDC, su rival intentó desacreditar el viaje difundiendo información falsa sobre los encuentros sostenidos.
Paz aclaró que su agenda incluyó una reunión con el subsecretario de Estado, Christopher Landau, y contactos con altos funcionarios del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Fondo Monetario Internacional (FMI), pero no con sus máximas autoridades, como había circulado en mensajes en redes sociales. “Lo que está claro es que en Estados Unidos dejamos la mejor impresión de Bolivia ante altas autoridades y empresarios de diferentes sectores”, añadió.
El presidenciable insistió en que su objetivo no fue “pedir plata”, sino exponer los lineamientos de su propuesta de “Capitalismo para todos”, centrada en atraer inversión, enfrentar la escasez de combustibles y corregir desequilibrios en la balanza de pagos.

La sombra de la guerra sucia
La denuncia de Paz revive una constante en la política boliviana: la acusación de campañas negativas como estrategia electoral en momentos de alta polarización. En este caso, el señalamiento adquiere un matiz internacional, ya que, según el PDC, la desinformación sobre la agenda en Estados Unidos buscó socavar su credibilidad frente a actores externos.
La ministra de la Presidencia, María Nela Prada, había advertido la semana pasada que las “campañas de odio y manipulación” se estaban convirtiendo en una amenaza para la estabilidad del proceso electoral. Aunque no se refirió directamente a la pugna entre Paz y Quiroga, sus declaraciones fueron interpretadas como un llamado de atención a la creciente guerra de acusaciones.
Segunda vuelta bajo tensión
El balotaje del 19 de octubre enfrentará a Rodrigo Paz y Edmand Lara, del PDC, contra Jorge Quiroga y Juan Pablo Velasco, de Libre. Ambos bloques presentan estilos de liderazgo y propuestas económicas divergentes: Paz se ha posicionado como un político de centro reformista, mientras Quiroga insiste en un discurso de corte ultraliberal y privatizador.
Con una sociedad polarizada y un electorado indeciso que podría definir el resultado, la campaña ha escalado en confrontación.
El señalamiento de que la “guerra sucia” ha traspasado fronteras introduce un elemento inusual en la disputa boliviana. Para Paz, no se trata solo de una lucha interna, sino de una estrategia de su rival por condicionar la imagen del país ante Washington y los organismos multilaterales.
En este clima, la segunda vuelta se perfila como un examen no solo de propuestas de gobierno, sino también de la resistencia de la democracia boliviana frente a la desinformación y la confrontación política.

