LA PAZ, 30 jun (El Libre Observador) — En un país donde el dólar escasea y las reservas se vigilan con lupa, el Banco Central de Bolivia (BCB) lanzó este lunes una apuesta audaz: un bono en moneda nacional que no solo promete la tasa fija más alta del mercado —un 9,75% anual—, sino que incorpora una novedad sin precedentes en la historia financiera del país andino con una tasa adicional variable, vinculada directamente al precio internacional del oro.
Se trata del Bono BCB Bicentenario, un instrumento conmemorativo que estará disponible hasta el 31 de agosto y que aspira a canalizar el ahorro nacional hacia una forma de inversión moderna, accesible y, sobre todo, conectada a las dinámicas globales. “Es una nueva etapa en la cultura del ahorro nacional”, declaró el presidente del BCB, Edwin Rojas. “Queremos que los bolivianos no solo guarden su dinero, sino que lo hagan con inteligencia financiera y sentido de oportunidad”, agregó.
La fórmula es sencilla y, a la vez, estratégica. Quien invierta en el bono —disponible desde 200 bolivianos por unidad— recibirá una rentabilidad fija asegurada. Pero al cabo de 364 días, podrá acceder además a una ganancia adicional si el oro se ha valorizado durante ese período. La variación será medida por el precio de la onza troy, un estándar internacional que convierte al pequeño ahorrista boliviano en un actor más del mercado global de metales preciosos.
En un contexto económico marcado por la caída de divisas y los bloqueos legislativos que paralizan más de 1.800 millones de dólares en créditos internacionales, el bono no es solo un producto financiero: es también un mensaje político y técnico. “En lugar de depender exclusivamente del financiamiento externo, incentivamos el ahorro interno con herramientas competitivas”, apuntó una fuente del Ministerio de Economía.

La medida se inscribe dentro de una política sostenida del BCB para diversificar los instrumentos de inversión en bolivianos. Desde 2011, más de 321.000 personas han confiado sus ahorros al ente emisor a través de bonos, generando colocaciones por 13.542 millones de bolivianos y el pago de intereses por más de 623 millones. El 54% de los compradores han sido mujeres, lo que revela el impacto del instrumento en la democratización del acceso financiero.
La venta del bono estará disponible tanto en oficinas físicas —incluyendo el Banco Unión, Banco Ganadero y entidades de desarrollo financiero como Pro Mujer y Diaconía— como a través de la plataforma digital del BCB y su aplicación móvil “Bonos BCB”. Con este paso, el emisor busca acercarse a una nueva generación de inversionistas, jóvenes y tecnológicamente activos, en un país donde el acceso bancario tradicional aún enfrenta barreras estructurales.
El Bono Bicentenario no promete grandes fortunas, pero sí seguridad, rentabilidad y, por primera vez, una puerta abierta al comportamiento de un activo internacional por excelencia: el oro. En tiempos de incertidumbre, parece ser el mensaje que el Banco Central quiere instalar entre los bolivianos: que aún es posible construir estabilidad desde adentro, ahorrando en la propia moneda y con la mirada puesta más allá de las fronteras.

