Por Vladimir Huarachi Copa
COCHABAMBA, 19 mar (El Libre Observador) — A poco de las elecciones subnacionales, los debates de los candidatos a la Gobernación del departamento de Cochabamba y a la Alcaldía de Cochabamba dejan algunos elementos dignos de análisis. En principio, la cantidad de contendientes llevó a la ciudadanía a enfrentar más de dos horas de transmisión. Pero cabe preguntarse: ¿realmente se prestó atención a todo lo desarrollado durante el debate organizado por el Tribunal Electoral Departamental?
Considero que no. Aunque es probable que hayan estado conectados familiares, amigos, militantes, simpatizantes y algunos, posiblemente, “voluntariamente obligados” por formar parte de la planilla de funcionarios del candidato que busca la reelección, Manfred Reyes Villa.
A partir de esta posibilidad, surge otra interrogante: ¿dónde ha estado el grueso de la población votante del departamento de Cochabamba? Con seguridad, librando sus propias batallas cotidianas: haciendo filas, yendo o regresando del trabajo. El colectivo de la sociedad boliviana no está en condiciones de dedicar más de dos horas a seguir un debate político. En ese sentido, cabe plantear otra pregunta: en un contexto donde las redes sociales monopolizan la comunicación y la atención en contenidos de menos de un minuto, ¿cuál es el propósito de debates que superan las dos horas? Más aún cuando la descalificación entre contendientes, aunque prohibida, parece imponerse como regla.

Por otro lado, aunque los candidatos a la Gobernación y a la Alcaldía aseguren tener las mejores intenciones, no queda claro hacia dónde pretenden encaminar ambas instituciones. El denominador común de los contendientes a la Gobernación, más allá de sus promesas, gira en torno al aprovechamiento de recursos naturales, minería e hidrocarburos, al fortalecimiento de liderazgos caudillistas, a la organización de cumbres, a propuestas fuera de foco, al agua para el desarrollo productivo, a carreteras y al tratamiento de la basura. Estas “propuestas”, que lograron protagonismo en el debate, parecen centrarse en el cuidado de las ciudades capitales del eje metropolitano de Cochabamba y, en menor medida, de las ciudades intermedias, muchas veces a costa del sacrificio de la población rural.
En este marco, la migración campo-ciudad continuará siendo una constante, no solo hacia Cochabamba, sino también hacia otras capitales departamentales, especialmente hacia Santa Cruz. Este fenómeno seguirá profundizando la ausencia de relevo generacional en el área rural. Aunque algunos candidatos a la Gobernación plantean impulsar centros de formación técnica, la expectativa de abandonar las comunidades en busca de mejores oportunidades difícilmente será contenida. Así, el problema estructural de la migración campo-ciudad permanece sin resolverse.

En cuanto a los contendientes a la Alcaldía de Cochabamba, el denominador común es la promesa de garantizar la distribución de agua en todos los distritos, particularmente en la zona sur, con el objetivo de cerrar la brecha entre ciudadanos de “primera” y “segunda”. Sin embargo, también plantean enfrentar el problema de la basura mediante su industrialización, un desafío que, hasta ahora, parece no tener solución definitiva debido a disputas políticas y a la falta de corresponsabilidad ciudadana. Porque la nueva forma de hacer política, de la que tanto hablan algunos candidatos, no depende únicamente de ellos, sino también del compromiso de la ciudadanía, por ejemplo, a través del reciclaje.
En este escenario complejo, donde todos los candidatos parecen disputar los votos del extinto Movimiento Al Socialismo – Instrumento por la Soberanía de los Pueblos, Cochabamba, y Bolivia en general, enfrenta una proliferación de “salvadores” con programas de gobierno improvisados, surgidos al calor de la crisis de esa organización política y de un giro hacia una derecha de tinte populista.
Por ello, cabe esperar que los ciudadanos, muchas veces ausentes de la política, no cedan ante operadores políticos ni ante dádivas al momento de tomar decisiones en las urnas este domingo 22 de marzo. Aun así, tampoco conviene alimentar expectativas desmedidas sobre el candidato ganador. En este contexto, quizá solo quede sostener una esperanza moderada para atravesar la crisis energética, alimentaria y económica en la que nos encontramos.

