LA PAZ, 4 may (El Libre Observador) — Bolivia se prepara para una nueva jornada de alta tensión social con el paro nacional del transporte convocado para este martes, luego de que la dirigencia de los choferes rechazara asistir a la convocatoria de diálogo realizada por el Gobierno, en medio de reclamos por combustibles, daños mecánicos y el estado de las carreteras.
La Confederación Nacional de Choferes confirmó la medida tras descartar su participación en la reunión convocada por el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, lo que profundiza el pulso entre el Ejecutivo y uno de los sectores más estratégicos del país.
“El diálogo no se rechaza, pero hoy no corresponde participar”, afirmó el dirigente Lucio Gómez, quien aseguró que los líderes del sector se encuentran en sus regiones organizando la protesta. No obstante, dejó abierta la posibilidad de retomar conversaciones en los próximos días, ya en medio del conflicto.
La medida contempla la paralización del transporte a escala nacional, incluyendo bloqueos en capitales departamentales, rutas interprovinciales y pasos fronterizos, en lo que se perfila como una de las mayores acciones coordinadas del sector en los últimos meses.
Los choferes denuncian el incumplimiento de compromisos por parte del Gobierno, especialmente en lo referido al suministro de combustible de calidad, el resarcimiento por daños en motores atribuidos a carburantes defectuosos y la falta de mantenimiento en la red vial.
En un intento por desactivar la protesta, el Ejecutivo convocó a una reunión en la Casa Grande del Pueblo, aunque solo obtuvo la adhesión de un sector minoritario del transporte, mientras que la dirigencia principal ratificó el paro.

El conflicto amenaza con escalar. Los dirigentes advirtieron que, de no obtener respuestas, ampliarán las medidas de presión con paros de 48 y 72 horas, e incluso una huelga indefinida, lo que podría agravar el impacto económico y social en un país ya tensionado por la escasez de divisas y el aumento de la conflictividad.
En La Paz y otras regiones, al menos cuatro grandes bloques del transporte han logrado articular una posición común, una señal poco habitual que refuerza la capacidad de presión del sector frente a un Gobierno que enfrenta múltiples frentes abiertos.
El paro del transporte se suma así a una semana marcada por movilizaciones sindicales y protestas sociales, en un escenario donde la negociación se desplaza hacia las calles y carreteras, y donde cada medida de presión redefine el equilibrio político en Bolivia.

