LA PAZ, 12 jun (El Libre Observador) — Durante meses, la cotización del dólar se convirtió en una de las cifras más observadas por los bolivianos. Comerciantes, importadores, ahorristas y familias acostumbradas a seguir el valor de la moneda estadounidense comenzaron a consultar diariamente un dato que hasta hace pocos años parecía inamovible en el país. Esta semana, sin embargo, el mercado cambiario ofreció una señal de relativa estabilidad.
El Banco Central de Bolivia (BCB) informó que el dólar referencial cerró la semana en 10,07 bolivianos para la venta, después de haber descendido hasta los 10 bolivianos a mitad de semana y registrar posteriormente una ligera recuperación. La variación fue moderada, lejos de las bruscas oscilaciones que marcaron el mercado durante gran parte de 2025.
Las cifras pueden parecer pequeñas, apenas unos centavos arriba o abajo. Pero en una economía donde la disponibilidad de divisas se ha convertido en una preocupación permanente, esos movimientos son observados con atención por empresarios, comerciantes y ciudadanos que intentan descifrar el rumbo de la moneda estadounidense.
La semana comenzó con una cotización referencial de 10,11 bolivianos por dólar. Durante los días siguientes, el indicador descendió gradualmente hasta alcanzar los 10 bolivianos el miércoles, para luego recuperar parte del terreno perdido y concluir el viernes en 10,07. En paralelo, el valor de compra se movió entre 9,79 y 9,90 bolivianos, cerrando en 9,86.

Más allá de los números, el dato relevante es que el mercado parece haber entrado en una fase de relativa calma después de un largo período de sobresaltos. El dólar referencial volvió a ubicarse por encima de los 10 bolivianos, pero sin registrar las fuertes alzas ni las caídas abruptas que meses atrás alimentaban la incertidumbre.
La evolución resulta especialmente significativa porque el indicador del Banco Central nació precisamente para responder a una crisis de confianza. Desde diciembre de 2025, la entidad comenzó a publicar diariamente el denominado “valor referencial del dólar”, un mecanismo diseñado para transparentar el mercado cambiario y ofrecer una referencia más cercana a las transacciones reales que se realizan en el sistema financiero.
La medida surgió en un contexto complejo. Aunque Bolivia mantiene oficialmente desde 2011 un tipo de cambio de 6,96 bolivianos por dólar para la venta, la escasez de divisas y las restricciones de acceso a moneda extranjera fueron dando paso a mercados paralelos donde las cotizaciones comenzaron a alejarse cada vez más de la referencia oficial.
La presión se intensificó a medida que disminuían los ingresos por exportaciones de gas natural, históricamente una de las principales fuentes de dólares para el país. La reducción de las ventas a Brasil y Argentina, sumada al descenso de las reservas internacionales, alimentó la percepción de escasez y disparó la demanda de divisas.
Fue en ese escenario cuando el mercado informal ganó protagonismo. Durante algunos momentos de 2025, el dólar paralelo llegó a aproximarse a los 20 bolivianos por unidad, una cifra impensable pocos años atrás y que reflejaba el nerviosismo existente entre empresas y particulares.
Hoy el panorama parece diferente. Las cotizaciones observadas en el mercado informal durante la última semana se movieron entre 9,90 y 10 bolivianos, prácticamente en línea con el valor referencial difundido por el Banco Central. Esa convergencia sugiere una reducción de las distorsiones que caracterizaron los meses más turbulentos.
Sin embargo, los desafíos de fondo permanecen. Bolivia continúa operando con un sistema donde conviven el tipo de cambio oficial, el valor referencial y las del mercado paralelo. La existencia simultánea de estas tres cotizaciones refleja las tensiones que aún persisten sobre la economía y la necesidad de reconstruir gradualmente la confianza en la disponibilidad de divisas.
Por ahora, el dato de la semana ofrece una señal de respiro. No es una transformación estructural ni una solución definitiva a los problemas cambiarios del país. Pero en una economía acostumbrada recientemente a la volatilidad, la estabilidad también puede convertirse en noticia. Y esta vez, el dólar parece haber enviado precisamente ese mensaje.

