LA PAZ, 19 ago (El Libre Observadores) — El exministro boliviano de Trabajo Edgar Morales reveló este miércoles que el argentino Fernando Cerimedo tenía influencia sobre un grupo selecto de políticos cercanos al presidente Rodrigo Paz y sostuvo que los ministros acudían a él para recibir línea política sobre qué decir y cómo comunicar las decisiones del Gobierno, en lugar de contactar directamente al mandatario Rodrigo Paz.
“Cerimedo manejaba el país y todos los ministros no le llamaban al presidente Paz, le llamaban a Cerimedo”, afirmó Morales a Vos Tv en, en las que cuestionó la actual posición de funcionarios y dirigentes que, según dijo, ahora aseguran que no conocían al asesor personal del presidente Paz.
Morales evitó describir a Cerimedo como integrante de todo el gabinete y situó su participación en un grupo selecto de coordinación política cercano al presidente, desde donde, según su versión, se discutían contenidos y se establecía una línea común para las intervenciones públicas del Ejecutivo.
“Participaba en las reuniones de coordinación con un grupo selecto afín al presidente Paz”, sostuvo el exministro, quien aseguró que en esos encuentros también participaban un diputado suplente, el exministro de Hidrocarburos Mauricio Medinaceli y otras personas próximas al mandatario.
PAUTAS PARA EL DISCURSO OFICIAL
La acusación central del exministro de Rodrigo Paz apunta a la capacidad del asesor argentino para influir en la comunicación gubernamental.
Según el exministro, el consultor argentino no se limitaba a participar en reuniones políticas, sino que daba instrucciones sobre qué se debía decir, cómo debía comunicarse y cuál debía ser la línea pública del Gobierno.
“Daba instrucciones en el Gobierno de cómo se va a decir, qué se va a hablar, qué se va a decir y mediante eso todos salen en una línea”, afirmó.
Morales sostuvo que esa coordinación permitía que los funcionarios mantuvieran un discurso común, incluso cuando las decisiones o argumentos defendidos por el Ejecutivo eran, en su opinión, equivocados.
El exministro también mencionó a una diputada del Partido Demócrata Cristiano (PDC) Claudia Bilbao Espinoza, de quien afirmó que conocía a Cerimedo y que había participado en reuniones en las que se discutían sus planteamientos. “Ahora con descaro dice que no lo conocía”, agregó.

CERIMEDO, EN EL CENTRO DE UNA INVESTIGACIÓN PENAL
Las declaraciones de Morales se producen cuando Cerimedo se encuentra detenido y es investigado por la Fiscalía boliviana por la presunta comisión del delito de tentativa de feminicidio contra su expareja, la activista Nadia Beller.
Beller resultó herida por tres disparos en Santa Cruz de la Sierra y permanece hospitalizada bajo protección policial. Tras el ataque, señaló a Cerimedo como presunto responsable.
La Fiscalía imputó al argentino y anunció que solicitará 180 días de detención preventiva en el penal de Palmasola, mientras avanza la investigación.
Cerimedo se acogió a su derecho al silencio y no declaró ante las autoridades. Su defensa ha rechazado su participación en el ataque.
El caso ha adquirido además una dimensión política debido a las denuncias formuladas por Beller desde el hospital, que incluyen acusaciones de presunta corrupción contra personas vinculadas al entorno del presidente Paz. Esas denuncias deberán ser investigadas y no constituyen, hasta ahora, conclusiones judiciales.

PAZ ORDENA INVESTIGAR Y GARANTIZA LA SEGURIDAD DE BELLER
El presidente Rodrigo Paz ha garantizado la seguridad de Beller y ordenó una investigación que calificó de “profunda, transparente y exhaustiva”.
El Gobierno también ha asegurado que colaborará con la Fiscalía y que no interferirá en las pesquisas.
Las declaraciones de Morales introducen ahora un nuevo elemento en la controversia: el supuesto papel político y comunicacional que habría desempeñado Cerimedo dentro del entorno presidencial.
El exministro no presentó en sus declaraciones documentación que respalde sus afirmaciones, que deberán ser contrastadas con testimonios de los funcionarios mencionados y con otros elementos de la investigación.
Mientras la justicia intenta determinar la responsabilidad de Cerimedo en el ataque contra Beller, las acusaciones sobre su presunta influencia dentro del Gobierno abren otro frente de escrutinio para la administración de Paz y plantean preguntas sobre quién participaba realmente en la construcción de la línea política y comunicacional del Ejecutivo.

