Por Vladimir Huarachi Copa
LA PAZ, 22 sep (El Libre Observador) — No cabe duda de que la administración del presidente Rodrigo Paz ha sido calificada como mitómana. Pero ¿por qué persisten las mentiras del gobierno incluso después de que se lo haya reconocido como tal? Tal vez porque nos robaron la memoria con discursos que apelan a los gobiernos de los expresidentes Evo, Jeanine y Luis, haciéndonos creer que la corrupción y la mentira son herencia exclusiva de esos mandatos, infiltradas a través de su personal en espacios estratégicos del aparato estatal. Así, ante cualquier hecho de corrupción dentro de la administración de Paz, la responsabilidad no recae en ellos, sino en los desaciertos de dichos gobiernos.
Hacernos creer que esa es la única realidad de las crisis del país es negarnos a reinterpretar nuestra memoria corta. Por ejemplo, solo por citar una de tantas mentiras: durante su campaña, el presidente Paz señalaba que no acudiría al Fondo Monetario Internacional (FMI); sin embargo, hoy es fiel obsecuente a las condiciones de esa entidad, a la que, según él, se vio obligado a recurrir por la corrupción y las mentiras de administraciones pasadas. Según Carlos Oyardo, especialista en gestión de entidades subnacionales, el acuerdo buscaría “estabilización y mayor inversión privada, pero traslada parte del ajuste a precios, subsidios, gasto público y empresas estatales”.

Entre tanto, Paz sigue creyendo que hace patria con discursos desgastados y recuerdos de su infancia, que no pasan de ser eufemismos para no exponer sus mentiras y su desconocimiento de la realidad objetiva del país. Ahora, con el fin de salvaguardar derechos de terceros y garantizar la paz social —debido a indicios de posibles movilizaciones a nivel nacional—, logró la ampliación del Estado de Excepción por otros 90 días. Entonces, si de buscar la paz social se tratara, no habría buscado esa ampliación. La paz social y los derechos de terceros no se garantizan a costa de una medida coercitiva, sino mediante políticas públicas que garanticen el bienestar de todos los ciudadanos, y no solo de una parte.
Aunque esta victoria pírrica en la Asamblea Legislativa Plurinacional, al ampliar el Estado de Excepción, deja claro que solo está ganando tiempo para, de alguna manera, paliar la crisis con el préstamo del FMI y, por supuesto, evitar su posible caída en el mes de octubre, que históricamente se ha posicionado como un parteaguas en la política boliviana. No obstante, con esto el gobierno solo expone su inoperancia al no haber logrado nada con los 90 días anteriores.
Por todo lo anterior, mientras el gobierno de las mentiras sigue desfilando, las verdades siguen atrayendo a los apáticos de la política hacia la construcción de una memoria frente a los desaciertos del gobierno del presidente Rodrigo Paz.
Pero hoy, tras eliminar la subvención al diésel, nuevamente con respaldos llenos de mentiras, Oyardo señala que habrá “mayor presión sobre el costo de vida de la población por ajustes en combustibles, transportes y precios de los productos de consumo básico”. Por supuesto, estos efectos pasarán a las familias que viven del día a día, que son la mayoría del país.
Con esto, las posibilidades de que el gobierno pueda sostenerse en el poder quedan en duda, aunque es posible que su idea de continuar en el gobierno encuentre respaldo en el gobierno de los Estados Unidos.

