LA PAZ, 3 jun (El Libre Observador) — En un panorama dramático, el Movimiento al Socialismo (MAS) se encuentra envuelto en una guerra de palabras que amenaza con desgarrar sus cimientos. La disputa ya no se centra en las críticas habituales sobre la gestión económica, sino en acusaciones de fuga y traición durante los convulsos días de noviembre de 2019, cuando Evo Morales cayó del poder. A esta situación se suma el anuncio de una dimisión en los próximos días del portavoz Presidencial, Jorge Richter.
La confrontación ha alcanzado su punto álgido, con figuras prominentes del partido arrojándose mutuas recriminaciones que ponen en riesgo la unidad del MAS.
Durante un enérgico discurso ante un congreso campesino en El Alto, David Choquehuanca, vicepresidente de Bolivia, lanzó una dura crítica a Evo Morales, acusándolo de haber perdido la autoridad moral para criticar y de haber huido del país, traicionando así al proceso de cambio.

Las palabras de Choquehuanca resonaron como una bomba, marcando un nuevo capítulo en la tensa relación entre los líderes del MAS.
Desde su feudo en el Chapare, Evo Morales no tardó en responder. En su programa dominical, Morales contraatacó afirmando que Choquehuanca había escapado a Venezuela días antes del presunto golpe de Estado.
«Si hablamos de escapar, entonces, Lucho Arce se refugió en la embajada de México», añadió Morales, poniendo en entredicho la coherencia y la moralidad tanto del presidente Luis Arce como de Choquehuanca.
Mientras las acusaciones cruzadas dominan el escenario político, el vocero presidencial Jorge Richter ha decidido dar un paso atrás y abandonar la Casa Grande del Pueblo. Dijo que es cuestión de días la presentación de su renuncia al cargo que le confió el presidente Luis Arce.

En un artículo titulado «Antes del fin», publicado en varios portales digitales, Richter expresa su descontento con la actual gestión de la crisis, criticando a los «grupos de adulones» que, según él, mantienen desconectados a los líderes del gobierno de la realidad del país.
Richter señala que la falta de dólares y el desabastecimiento de combustibles están generando un clima de insatisfacción y movilización sectorial, un reflejo del «sabor a fracaso» que él percibe.
El expresidente Jorge Tuto Quiroga también ha aprovechado la situación para lanzar sus dardos. En un mordaz mensaje publicado en redes sociales, Quiroga acusó a los líderes del MAS de haber saqueado el país y de haberse involucrado en el narcotráfico, solo para huir juntos en 2019. «Juntos se irán Evo y Arce en 2025», sentenció Quiroga, avivando aún más el fuego de la controversia.
La batalla interna del MAS no solo refleja profundas divisiones ideológicas y personales, sino también un desafío existencial para un partido que alguna vez dominó la política boliviana con una cohesión aparentemente indestructible. La narrativa de fuga y traición que ahora emerge amenaza con reescribir la historia del MAS, dejando a sus líderes ante la difícil tarea de reconstruir la confianza y la unidad en un momento crítico para Bolivia.


