LA PAZ, 8 nov (El Libre Observador) — La situación política en Bolivia dio un giro drástico este viernes cuando el Gobierno anunció la suspensión del diálogo con el bloque evista, previsto para la tarde de este viernes.
La decisión vino tras los altercados ocurridos durante la sesión de apertura de la Asamblea Legislativa Plurinacional, donde legisladores afines al expresidente Evo Morales protagonizaron un incidente con el vicepresidente David Choquehuanca, quien fue agredido físicamente, situación que impidió la sesión que debió escuchar el informe de gestión del presidente, Luis Arce.
Este acto, calificado de inaceptable por el oficialismo, ha sembrado dudas sobre la posibilidad de llegar a acuerdos con el sector del evismo, que prolongaron el bloqueo de carreteras por 24 días.
El viceministro de Coordinación con Organizaciones, Juan Villca, fue el encargado de informar sobre la suspensión, argumentando que no existían “condiciones ni garantías” para un diálogo constructivo.

Villca recalcó que el Gobierno no puede aceptar un clima de violencia y tensión como punto de partida para entablar conversaciones con sectores disidentes.
La cancelación del encuentro no pasó desapercibida para el bloque evista. Wilfredo Chávez, abogado y representante de este sector, afirmó que la postura del Gobierno es un “pretexto” para eludir el diálogo.
Según Chávez, la negativa de asistir a la mesa de diálogo fue formalizada en una carta firmada por la ministra de la Presidencia, María Nela Prada, y dirigida a la Defensoría del Pueblo, en la que se argumenta la falta de garantías para la reunión.
Chávez cuestionó esta postura y subrayó que “no existe ninguna relación entre el diálogo suspendido y los hechos en la Asamblea”, apuntando a la necesidad de que el Defensor del Pueblo tome medidas para asegurar un diálogo efectivo.
La mesa de diálogo, que comenzó a gestarse la tarde del jueves en una reunión preliminar, parecía una oportunidad para reconciliar las posturas enfrentadas entre el gobierno de Arce y la facción de Morales.


