ORURO, 27 may (El Libre Observador) – El fútbol orureño se vio empañado por un acto de violencia inaceptable durante el partido entre Unión Huayllamarca y Oruro Royal por la fase inicial de la Copa Simón Bolívar.
El arquero de Huayllamarca, Javier Alexander Estupiñán, propinó una patada alevosa al delantero de Oruro Royal, Fabricio Quispe Vásquez, dejándolo inconsciente y enviándolo al hospital donde tuvo tres convulsiones.
La brutal agresión ocurrió el pasado sábado en el estadio Jesús Bermúdez de la ciudad de Oruro. Tras la patada, Quispe fue trasladado de inmediato a una clínica, donde permaneció en observación durante toda la noche. Se informó que el jugador sufrió al menos tres convulsiones antes de ser estabilizado por un neurocirujano. Se espera que Quispe permanezca internado al menos cinco días más para su completa recuperación.
La acción de Estupiñán generó indignación y repudio en el mundo del fútbol. El arquero fue detenido tras el partido y, aunque el fiscal departamental de Oruro, Aldo Morales, informó que se imputaron cargos por lesiones graves y leves, y se solicitó su detención preventiva, no se llegó a esa medida.
Sorprendentemente, en lugar de seguir el proceso legal ordinario, los clubes involucrados, Unión Huayllamarca y Oruro Royal, llegaron a una conciliación privada. En este acuerdo, el agresor, Estupiñán, se comprometió a cubrir todos los gastos médicos de Quispe.
Esta conciliación ha generado un gran malestar entre la afición y la opinión pública, quienes consideran que no se hace justicia por la grave agresión sufrida por el jugador. Las redes sociales se han llenado de críticas hacia el acuerdo, argumentando que se trata de un acto de impunidad que no repara el daño causado a Quispe.
Cabe destacar que, hasta el momento, no ha habido ningún pronunciamiento oficial por parte de la Asociación de Fútbol de Oruro (AFO) ni de la División Aficionados de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) sobre las posibles sanciones deportivas que podrían aplicarse a Estupiñán.
Se espera que las autoridades deportivas tomen medidas contundentes para sentar un precedente y evitar que este tipo de actos de violencia se repitan en el fútbol boliviano.

