LA PAZ, 27 may (El Libre Observador) — La sombra de la escasez de dólares se cierne sobre Bolivia, generando incertidumbre y preocupación en diversos sectores económicos. El presidente Luis Arce, consciente de la problemática, admitió este lunes la existencia de «ciertas dificultades» en la disponibilidad de la divisa estadounidense, aunque se ha apresurado a desmentir las voces que hablan de una crisis económica estructural.
En el marco del aniversario 215 del Regimiento Primero de Infantería Colorados de Bolivia, Arce afirmó: «Como varios países, tenemos ciertas dificultades en la disponibilidad del dólar, pero no estamos en una crisis económica estructural como pretende posicionar la oposición para generar crisis política y acortar nuestro mandato».
Las palabras del mandatario no han logrado calmar los ánimos de diversos sectores productivos y comerciales que han visto cómo el acceso al dólar se ha convertido en un verdadero calvario.

La falta de esta divisa ha generado un desequilibrio en el mercado, impulsando el precio del dólar en el mercado negro hasta niveles alarmantes, llegando a cotizarse en Bs 9, mientras que el tipo de cambio oficial se mantiene en Bs 6,96.
Ante esta situación, el Gobierno ha tomado medidas para intentar paliar la crisis. El pasado viernes se celebró una reunión entre el Ejecutivo y los exportadores, donde se acordaron tres puntos clave para impulsar el flujo de dólares en el país.
Una de las medidas más llamativas es la posibilidad de generar un canal para el intercambio comercial con China y Brasil utilizando yuanes y reales, respectivamente.
Sin embargo, estas medidas no parecen ser suficientes para algunos sectores, como los gremiales y los transportistas, que han exigido al Gobierno reuniones urgentes para abordar la problemática.

Los gremiales han dado un plazo hasta el 7 de junio para ser escuchados, mientras que los transportistas ya han anunciado una movilización para el 3 y 4 de ese mes si no se les convoca en esta semana.
La situación actual pone de manifiesto la fragilidad de la economía boliviana y la dependencia del dólar estadounidense. Si bien el Gobierno se esfuerza por mostrar un rostro optimista, la realidad es que la escasez de dólares está generando un clima de incertidumbre y tensión que podría tener graves consecuencias para el país.

