MONTEVIDEO, 19 mar (El Libre Observador) — A menos de una semana del duelo entre Bolivia y Uruguay por las Eliminatorias Sudamericanas hacia el Mundial norteamericano de 2026, la polémica se instala antes del pitazo inicial. El defensor uruguayo Joaquín Piquerez no ocultó su descontento por la sede del encuentro y dejó entrever que la altitud de El Alto podría convertirse en un factor determinante en el resultado.
«El Alto es más arriba que La Paz, no sé si estoy tan de acuerdo con eso, pero la Conmebol sigue aceptando y tenemos que ir a jugar allá», expresó el zaguero del Palmeiras, en referencia a los 4.150 metros de Villa Ingenio, un escenario que Bolivia ha utilizado estratégicamente para potenciar su localía.
Pese a sus reparos, Piquerez aseguró que el combinado charrúa irá en busca de la victoria. «Es un partido muy duro y muy difícil. Tenemos que ir a buscar los tres puntos», agregó.
Sin embargo, sus declaraciones han sido interpretadas por la prensa boliviana como un intento anticipado de justificar un posible tropiezo en tierras altiplánicas.

El historial de Piquerez en la altura refuerza la controversia. «Si no me equivoco, jugué dos o tres partidos en La Paz. Gané uno y perdí otro. Después jugué más abajo y ya no se sentía mucho la altura», afirmó el defensor, sugiriendo que los efectos de la altitud varían considerablemente según la sede.
El equipo dirigido por Marcelo Bielsa afrontará una doble fecha desafiante: primero recibirá a la Argentina de Lionel Scaloni, y luego viajará a Bolivia. Según medios uruguayos, en caso de lograr una victoria ante la albiceleste, Bielsa podría optar por un equipo alternativo en su visita a la Verde, decisión que podría interpretarse como una jugada estratégica o un reconocimiento implícito de las dificultades que supone jugar en la altura.
Con estos antecedentes, el choque del 25 de marzo promete más que un enfrentamiento futbolístico: la batalla psicológica ya ha comenzado.


