LA PAZ, 26 dic (El Libre Observador) — En un acto cargado de simbolismo, el presidente Luis Arce inauguró este jueves una planta de transformación de soya en el municipio de San Julián, en el departamento de Santa Cruz. Este proyecto estatal, financiado íntegramente por el Gobierno boliviano con una inversión de 424,4 millones de bolivianos (61 millones de dólares), se presenta como un paso clave en la estrategia de industrialización y autosuficiencia alimentaria promovida por la administración de Arce.
“A partir de la producción que hará nuestra planta de San Julián, vamos a generar aceite crudo, aceite refinado y torta de soya, reduciendo nuestra dependencia de las importaciones”, destacó el presidente en su discurso inaugural. Además, aseguró que la instalación no busca competir con el sector privado, sino complementarlo, creando un mercado seguro para los productores de soya locales y fortaleciendo las capacidades productivas del país.
La planta, cuya construcción comenzó en octubre de 2022 y concluyó este año, tiene una capacidad de procesamiento de 1.000 toneladas diarias de grano de soya. Según el Ministerio de Desarrollo Productivo, esto permitirá generar 180 toneladas de aceite crudo, 750 toneladas de torta de soya y 50 toneladas de cascarilla diariamente.

El proyecto no solo asegura una alternativa para los agricultores de San Julián y otras regiones agrícolas, sino que también responde a la visión gubernamental de agregar valor a los productos primarios bolivianos. “Estamos demostrando que Bolivia no solo puede producir, sino también transformar. Esto es industrialización y asegura un crecimiento económico sostenido para nuestras futuras generaciones”, enfatizó Arce.
MÁS ALLÁ DE LA SEGURIDAD ALIMENTARIA
El alcance de la planta va más allá de la producción alimentaria. Según explicó el presidente, el aceite generado también podría utilizarse para la elaboración de biocombustibles, abriendo nuevas oportunidades en el desarrollo industrial y energético del país. Este enfoque multifacético refuerza el compromiso del Gobierno con una economía diversificada y menos dependiente de las importaciones.
La inauguración de esta planta se suma a una serie de iniciativas que, bajo la administración de Arce, buscan transformar a Bolivia en un país industrializado y autosuficiente. Desde la explotación de recursos naturales hasta la producción agroindustrial, el Gobierno ha hecho de la transformación productiva su bandera.
“El camino hacia la industrialización es el camino hacia la soberanía económica”, declaró el mandatario. En un contexto regional donde la dependencia de las materias primas sigue siendo una barrera, Bolivia intenta posicionarse como un modelo de diversificación productiva que añade valor a su riqueza natural.


