LA PAZ, 14 oct (El Libre Observador) — El Instituto Nacional de Estadística (INE) confirmó este martes que la economía boliviana se contrajo un 2,4% en el primer semestre de 2025, arrastrada por la inestabilidad política, los bloqueos de rutas y la caída de la inversión pública. El dato, uno de los peores registros desde la pandemia, refleja el deterioro del clima económico en un contexto de pugnas internas y pérdida de confianza en los mercados.
Según el informe oficial, el retroceso del Producto Interno Bruto (PIB) se explica por la paralización de sectores clave como la construcción, la minería y el transporte, afectados por las interrupciones en el suministro y las protestas que han bloqueado el flujo comercial.
El Gobierno atribuyó la contracción a “una coyuntura política excepcional” y aseguró que trabaja en un plan de estabilización para revertir la tendencia antes de fin de año.
“El país registró una tasa negativa de 2,4 % debido a la coyuntura política desfavorable y al exceso de bloqueos entre marzo, mayo y junio, que afectaron no solo al transporte, sino a toda la cadena productiva”, explicó el director del INE, Humberto Arandia, durante la presentación del informe semestral.
Los sectores más golpeados fueron la actividad extractiva, con una caída del 12,9 % —principalmente por el desplome de la producción de hidrocarburos y oro—, y el comercio, que retrocedió 5,1 %. También mostraron descensos las actividades inmobiliarias y profesionales (–3,5 %), el suministro de electricidad, agua y desechos (–2,4 %), así como transporte y comunicaciones (–2,2 %).

El informe detalla que la extracción de petróleo y gas natural se contrajo en un 18,5 % durante el semestre, mientras la minería cayó casi 10 %, afectada por la escasez de combustibles y la reducción de la producción aurífera. “Las actividades extractivas continúan mostrando una tendencia negativa, sobre todo por el comportamiento del sector de hidrocarburos”, señaló Arandia.
No todo fue retroceso. Algunos sectores lograron amortiguar la caída general, como la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca, que creció un 3,7 % gracias al repunte de la soya, o las actividades financieras y de seguros, que subieron 2,6 %. También registraron ligeras mejoras el alojamiento y los servicios de comida (+2,3 %), la industria manufacturera (+0,8 %) y la construcción (+0,4 %).
Pese al retroceso general, Arandia expresó cierta cautela sobre las proyecciones anuales. “Se observa una recuperación parcial del transporte y las exportaciones no tradicionales tras el cese de los bloqueos. Esperamos una recuperación gradual, aunque no completa, hacia fin de año”, indicó.


