LA PAZ, 26 jun (El Libre Observador) — Bolivia inició este viernes uno de los cambios más profundos de su política económica en casi tres lustros al establecer un régimen cambiario flexible y encomendar al Banco Central de Bolivia (BCB) la transición hacia un nuevo sistema en el que el comportamiento del dólar estará determinado por la oferta y la demanda de divisas en el sistema financiero.
La medida, oficializada mediante la Resolución Ministerial 245 del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, marca el comienzo del abandono del esquema de tipo de cambio fijo que el país mantenía desde 2011 y refleja el intento del nuevo Gobierno de adaptar la política monetaria a un escenario de menor disponibilidad de divisas y de deterioro de las reservas internacionales.
La resolución dispone «establecer un régimen cambiario flexible, a efectos de fortalecer la estabilidad macroeconómica, preservar la competitividad externa y contribuir al equilibrio de la balanza de pagos», objetivos que el Ejecutivo considera indispensables para enfrentar los desequilibrios acumulados en los últimos años.
El Ministerio de Economía encargó al Banco Central ejecutar el tránsito hacia el nuevo régimen, en el marco de las atribuciones que le confiere la Ley 1670 de 31 de octubre de 1995. Según el texto oficial, la transición tomará como referencia el comportamiento diario de la oferta y la demanda de divisas en el sistema financiero, dejando atrás el mecanismo de administración cambiaria que mantuvo prácticamente inalterada la cotización oficial del dólar durante más de una década.

Desde noviembre de 2011, el Banco Central había fijado el tipo de cambio oficial en 6,86 bolivianos para la compra y 6,96 para la venta del dólar estadounidense. Esa paridad permaneció sin modificaciones incluso cuando comenzaron a evidenciarse crecientes dificultades para acceder a moneda extranjera, lo que dio origen a un mercado paralelo con cotizaciones considerablemente superiores y profundizó la escasez de divisas en la economía.
El cambio anunciado supone un giro relevante en una de las principales anclas macroeconómicas que caracterizaron el modelo económico boliviano desde mediados de la década pasada. Durante años, el tipo de cambio estable fue presentado por las autoridades como un instrumento para contener la inflación y otorgar previsibilidad a consumidores y empresas. Sin embargo, la reducción de las reservas internacionales y el descenso de los ingresos por exportaciones de gas natural limitaron progresivamente la capacidad del Estado para sostener ese esquema. La propia resolución ministerial fundamenta la decisión en la evolución de las reservas internacionales y en la transformación de la estructura de ingresos externos del país.

