LA PAZ, 26 jul (El Libre Observador) — En medio de un ambiente cargado de incertidumbre, el debate sobre la situación económica de Bolivia se intensifica. El viceministro de Comercio y Logística Interna, Grover Lacoa, y la economista de OXFAM, Natasha Morales, se sentaron en el programa Piedra, Papel y Tinta, para desentrañar el entramado de especulaciones que, según ellos, agravan la percepción de crisis en el país.
La discusión se centró en la idea de que la actual complejidad económica no es solo producto de factores objetivos, sino también de un clima de especulación alimentado por detractores del Gobierno del presidente Luis Arce.
“Desafortunadamente, estamos viendo que analistas defenestran el modelo económico y están generando una sensación de crisis global”, afirmó Lacoa, señalando que la incertidumbre y la ansiedad social están alimentadas por especulaciones sobre los precios y el tipo de cambio del dólar.

Esta percepción, según Lacoa, ha llevado a un aumento en la compra de dólares y al acaparamiento de alimentos, prácticas que reflejan el temor de la población a una crisis aún más profunda.
La economista Morales coincidió en que, aunque los precios de algunos productos han subido, el incremento no es tan significativo como para justificar el alarmismo generalizado. “El problema es la incertidumbre que genera estrés social, ansiedad y un cambio de comportamiento debido a la memoria inflacionaria que da angustia”, explicó Morales.
Recordó el periodo de hiperinflación que marcó el gobierno de la Unidad Democrática y Popular (UDP), cuando la inflación alcanzó el 23.000 por ciento y el dólar fluctuaba descontroladamente.

Actualmente, Bolivia mantiene un tipo de cambio fijo desde el 2 de noviembre de 2011, con Bs 6,96 para la venta y Bs 6,86 para la compra. No obstante, la brecha con el cambio paralelo, que ronda entre Bs 10 y 11, sigue siendo una fuente de preocupación, aumentado por la especulación.
Morales subrayó la importancia de la percepción pública, indicando que los comportamientos de la gente —como la compra masiva de dólares y el acaparamiento de alimentos— están influenciados por el miedo a una inflación descontrolada.
El viceministro Lacoa, por su parte, aunque admitió la complejidad de la situación, destacó que la economía boliviana goza de estabilidad en precios y baja inflación en comparación con otros países de la región, como Argentina. “La información nos ayudará a contrarrestar los malos augurios. La mezquindad política quiere ver arder el país; hay ondas especulativas”, aseguró.
Criticó particularmente la actitud de políticos como Samuel Doria Medina, quien, mediante videos, ha instado a la población a esconder dólares o ahorrar en esa divisa, alimentando aún más el pánico.
Además, Lacoa reprochó a ciertos medios de comunicación por exacerbar el panorama especulativo. “Hay gente asustada por medios masivos que generan incertidumbre en el mercado”, afirmó, destacando que el Gobierno ha tomado medidas para garantizar la producción de alimentos y evitar el aumento de precios en productos básicos como arroz, trigo y semillas. “La producción está garantizada y la especulación no puede durar toda la vida”, aseveró.
En medio de esta tensión, Bolivia enfrenta una disyuntiva crucial: navegar entre la especulación y la realidad económica, buscando restablecer la confianza y estabilidad en un contexto donde la incertidumbre social y económica sigue siendo palpable.


