SANTA CRUZ, 13 ago (El Libre Observador) — El fuego todavía no ha aparecido, pero la batalla ya ha comenzado. En Santa Cruz de la Sierra, expertos de siete países se reúnen esta semana para intentar responder una pregunta que suele llegar demasiado tarde, ¿por qué comenzó el incendio?
Bolivia ha convocado a especialistas de México, Ecuador, Argentina, Costa Rica, Perú, España y del propio país para cambiar el enfoque frente a los incendios forestales. No se trata únicamente de tener más brigadas, aviones o equipos para apagar las llamas. La apuesta es mirar hacia atrás, reconstruir el origen del fuego y aprender de cada emergencia para impedir que la siguiente ocurra.
La frase del viceministro boliviano de Defensa Civil, Roberto Rivero Zimmermann, resume el espíritu del encuentro. “La verdadera lucha contra los incendios comienza antes del fuego”, añadió.
Entre el 12 y el 14 de agosto, Santa Cruz acoge el Primer Encuentro Internacional de Intercambio de Experiencias en Gestión de Causas de Incendios Forestales-Bolivia 2026. En las mesas de trabajo, la conversación se aleja por un momento de las imágenes habituales de bosques en llamas para concentrarse en algo menos espectacular, pero decisivo: las huellas que deja el fuego.
Los especialistas estudian cómo analizar evidencias físicas, reconocer patrones, reconstruir el punto de origen de un incendio y preservar los elementos que pueden explicar qué ocurrió. Es una tarea casi detectivesca que pretende convertir un incendio en una fuente de información.
Porque apagar las llamas resuelve la emergencia, pero no necesariamente evita que vuelva a suceder.
Ese cambio de perspectiva resulta especialmente relevante para Bolivia, un país que cada temporada seca enfrenta incendios que amenazan bosques, biodiversidad, comunidades y actividades económicas. Cuando las llamas avanzan, el margen de maniobra se reduce. La prevención, en cambio, empieza cuando todavía no hay humo en el horizonte.

El Gobierno boliviano quiere fortalecer los sistemas de alerta, identificar con anticipación las zonas de riesgo y preparar a las comunidades para reaccionar de manera oportuna. Pero también busca algo más difícil como es coordinar a las instituciones para que la información no quede encerrada en oficinas distintas cuando el fuego exige una respuesta común.
En esa tarea, la experiencia internacional puede marcar una diferencia. México, Ecuador, Argentina, Costa Rica, Perú y España llegan con experiencias distintas frente a incendios que, aunque tienen características propias en cada territorio, comparten una misma capacidad destructiva y no entienden de fronteras.
El encuentro pretende convertir esa diversidad en conocimiento compartido. Protocolos, métodos de investigación y mecanismos de coordinación son puestos sobre la mesa mientras Bolivia se prepara para una nueva temporada crítica.
La dimensión ambiental es solo una parte de la historia. Detrás de cada incendio hay también comunidades expuestas, pérdidas económicas, daños a la biodiversidad y territorios que pueden tardar años en recuperarse. Por eso, saber cómo comenzó un fuego no es únicamente una cuestión técnica: puede ser la diferencia entre reaccionar y prevenir.
La iniciativa, impulsada por el Gobierno boliviano, la Gobernación de Santa Cruz, SOS WildFire y NATIVA, concluirá este viernes después de tres jornadas de intercambio.
La imagen final de esta reunión no es la de un avión lanzando agua ni la de una brigada luchando contra las llamas. Es otra: expertos examinando las señales que dejó el fuego para intentar anticiparse al próximo.
La nueva estrategia empieza ahí. Antes del incendio. Antes del humo. Antes de que sea demasiado tarde.

