LA PAZ, 15 ene (El Libre Observador) – Una escena cargada de tensión e indignación sacudió este miércoles las redes sociales y la ciudad de de La Paz. Un hombre fue detenido por la Policía tras agredir verbalmente a una mujer y a su hijo de tan solo dos años en la meseta de Achumani, mientras ella recolectaba tunas en un espacio público.
El suceso, captado en un video que se volvió viral, muestra cómo el hombre increpa a la mujer con un tono intimidante, acusándola de «robar» frutos que, según él, pertenecen a los vecinos. Otro hombre, de la tercera edad, se sumó al altercado, ignorando los sollozos del pequeño, quien lloraba desconsolado mientras se desarrollaba el incidente.

La Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) de la zona sur acudió al lugar tras la denuncia, aprehendiendo a uno de los agresores. Según las autoridades, el acusado fue remitido a dependencias policiales, y la Fiscalía se encuentra evaluando su situación legal.
Por su parte, la Alcaldía de La Paz aclaró que el área donde ocurrió el altercado es un espacio público y no puede ser reclamado como propiedad privada de nadie. «Ningún vecino tiene derecho a apropiarse de los predios ni de los frutos que crecen en ellos», indicó un portavoz municipal al sumarse a la denuncia contra los agresores.
El evento ocurrió en una zona conocida por su rica vegetación silvestre, característica del clima de Achumani al sur de la ciudad de La Paz.
Según testigos y las imágenes difundidas, los hombres alegaron que cada cactus tenía un propietario y acusaron a la mujer de recolectar frutas en «grandes cantidades» con fines de venta.
“Cada plantín tiene dueño, esto es robo”, recriminó uno de los hombres, mientras lanzaba amenazas de llamar a la patrulla. La mujer, asustada pero firme, negó las acusaciones: “¿A dónde voy a ir a vender?”, respondió entre lágrimas, mientras intentaba calmar a su hijo.
El video del incidente generó una ola de reacciones en las redes sociales, donde predominó la indignación por la actitud de los agresores. «¿Cómo puede alguien ignorar el llanto de un niño y justificar su comportamiento en un espacio público?», comentaron usuarios, quienes exigieron justicia y mayor sensibilidad frente a situaciones como esta.
A la par, el caso plantea preguntas más profundas sobre el uso de los espacios públicos y la convivencia en las ciudades. En un contexto de desigualdad económica, actos tan simples como recolectar tunas han desencadenado tensiones que reflejan dinámicas sociales complejas y, a menudo, conflictivas.

