LA PAZ, 26 mar (El Libre Observador) — El conflicto por la gasolina defectuosa que paralizó durante dos días el eje metropolitano de La Paz y El Alto entró en una pausa este jueves, tras un acuerdo alcanzado entre el Gobierno y los choferes sindicalizados que permitió el levantamiento inmediato del paro indefinido y de los bloqueos urbanos.
El entendimiento se selló luego de más de dos horas de negociación entre ministros de Estado y dirigentes del transporte en una reunión de alto nivel que concluyó pasado el mediodía. El pacto desactivó una protesta que había escalado desde un paro de 24 horas a una paralización indefinida, con cortes en múltiples puntos de ambas ciudades y fuerte impacto en la movilidad y la actividad económica.
“Agradecer a todas las federaciones por esta apertura al diálogo (…) estamos siempre abiertos a encontrar soluciones”, afirmó el ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, quien encabezó la explicación de los acuerdos junto a otras autoridades del Ejecutivo.
El convenio establece, como primer punto, la verificación conjunta de la calidad del combustible en la planta de Senkata y en estaciones de servicio, con participación de las federaciones del transporte. Además, se prevé la inspección en origen de los países proveedores de gasolina, en un intento por disipar las dudas sobre el suministro.
En segundo lugar, el Gobierno se comprometió a ampliar el alcance del resarcimiento económico por los daños ocasionados a los vehículos, eliminando la restricción de un solo pago y garantizando compensaciones “las veces que sea necesario”, según lo acordado en la mesa de negociación.
El acuerdo también contempla la habilitación de oficinas físicas y mecanismos digitales para que los transportistas presenten sus reclamos y documentación, en coordinación directa con las autoridades, con el objetivo de agilizar los procesos de verificación y compensación.
“Ha sido el ministro Zamora quien ha generado esta reunión de alto nivel para finalmente dar solución”, destacó el dirigente del transporte Edson Valdez, al valorar la intervención del Ejecutivo en la resolución del conflicto.

Pese al levantamiento de las medidas, el sector dejó en claro que el acuerdo está condicionado a su cumplimiento. “De no ser así, vamos a seguir con las medidas de presión”, advirtió Valdez, reflejando la desconfianza acumulada tras la crisis por la calidad del combustible.
El paro había sido activado el miércoles con el bloqueo de “mil esquinas” y se endureció ante la falta de un encuentro directo con el presidente Rodrigo Paz. Finalmente, la negociación se concretó este jueves con la participación de los ministros de Hidrocarburos, Obras Públicas, Gobierno, Economía y la Presidencia.
Aunque las calles comenzaron a despejarse tras el anuncio, el acuerdo abre una etapa de seguimiento bajo presión. La crisis dejó expuesta la fragilidad del sistema de abastecimiento de combustibles y la capacidad de movilización de un sector clave, cuyo respaldo o rechazo puede alterar, en cuestión de horas, el pulso cotidiano de las principales ciudades bolivianas.

