COCHABAMBA, 1 nov (El Libre Observador) – La crisis política en Bolivia alcanzó este viernes un nuevo punto álgido cuando grupos de seguidores del expresidente Evo Morales (2006-2019) invadieron el Regimiento “Cacique Juan Maraza” en Villa Tunari, en el Trópico de Cochabamba.
Este cuartel, ubicado en uno de las regiones bastiones más fieles al Movimiento Al Socialismo (MAS) y Morales, se convirtió en escenario de una toma hostil en la que fueron retenidos militares y personal de salud.
Los incidentes ocurrieron en medio de un operativo policial y militar para desbloquear rutas que llevan 19 días cerradas, en un esfuerzo por abrir el paso a suministros y retomar el control de la carretera principal hacia el occidente del país.
La situación generó un intenso clima de tensión en el Chapare, donde el movimiento de cocaleros y organizaciones afines a Morales ha establecido una resistencia en apoyo a su candidatura presidencial y en rechazo a los cargos penales que enfrenta.

Las demandas de los movilizados no solo exigen garantías para que Morales compita en las elecciones de 2025, sino que también buscan la anulación de procesos judiciales, entre ellos uno relacionado con una presunta relación con una menor en 2015.
Videos y fotografías que circulan en redes sociales muestran a los retenidos, entre ellos soldados y personal sanitario, vigilados por comunarios armados con palos.
En uno de los registros audiovisuales difundidos, se escucha la voz de un militar que informa a su superior: “En fecha 1 de noviembre a las 8.00 han tomado la unidad, mi coronel, con su respectivo material bélico. El comandante está adentro con los dirigentes para evaluar la situación del armamento”. La incertidumbre crece ante la ausencia de una declaración oficial del gobierno sobre la toma del cuartel y el estado de los rehenes.
Horas después, en otro video, un militar retenido denuncia que su vida y la de sus compañeros están en peligro, al señalar que en el regimiento se encontraban familias y personal de salud en el momento de la toma. «Son aproximadamente 2.000 personas las que han tomado el regimiento de forma violenta (…). La vida de mis instructores y de mis soldados está en peligro”, expresó, visiblemente afectado, uno de los rehenes.
El bloqueo de las carreteras y las acciones de resistencia en el Chapare tienen, además de un trasfondo político, un impacto económico tangible. Los bloqueos han afectado el transporte de productos agrícolas, especialmente aquellos destinados a mercados de las ciudades de Cochabamba y La Paz, y están comprometiendo el abastecimiento de insumos críticos.

La paralización del flujo comercial y el alza en los costos de transporte se hacen notar, con aumentos en precios de productos esenciales en los mercados de la región, lo que comienza a presionar aún más a una economía ya golpeada.
En respuesta, un numeroso contingente policial, con respaldo militar, se desplegó este viernes para desbloquear la carretera que conecta Cochabamba con el occidente del país, en un intento por garantizar el tránsito de productos hacia áreas afectadas. La acción se produce en un contexto de creciente descontento, con una población que depende del acceso a estas rutas para su sustento y que observa con inquietud la escalada del conflicto.

