LA PAZ, 31 oct (El Libre Observador) – El expresidente Evo Morales instó a los ministros de Luis Arce a renunciar como un acto de «desaprobación» hacia el gobierno. Sin embargo, el pedido de Morales fue rápidamente rechazado, con un gabinete que no solo reafirmó su lealtad a Arce, sino que también aprovechó para cuestionar los motivos del líder cocalero, aludiendo a intereses personales detrás de la presión.
A 18 días de bloqueos incesantes que mantienen las carreteras de Bolivia cerradas y sus ciudadanos en vilo, la tensión entre el expresidente Evo Morales y el gabinete de Luis Arce ha alcanzado un nuevo punto álgido.
Morales, a través de redes sociales, pidió la renuncia de los ministros, acusándolos de apoyar «el peor gobierno de la historia». La respuesta del gabinete no tardó en llegar y fue contundente: exigen que Morales deje sus “apetitos de poder” y desista de los bloqueos que, según ellos, están asfixiando a las familias más vulnerables.

En respuesta, la ministra de la Presidencia, María Nela Prada, no escatimó en palabras al señalar que los bloqueos promovidos por Morales “son totalmente antipopulares” y responsabilizó al exmandatario de profundizar el sufrimiento de los bolivianos en momentos de dificultades económicas.
En una extensa declaración publicada en redes sociales, Prada recalcó que el gobierno ha reiterado su disposición al diálogo, pero sin aceptar las condiciones de Morales, a quien acusó de insistir en su habilitación como candidato y la suspensión de procesos judiciales en su contra.
“Si realmente le preocupa la economía, levante los bloqueos y dialogue sin condiciones”, sentenció Prada, mientras ratificaba el compromiso del gobierno de Arce con el pueblo boliviano.
El gabinete en pleno respaldó las palabras de Prada, con una serie de declaraciones que reforzaron la postura del gobierno frente a los bloqueos.
La ministra de Salud, María Renée Castro, expresó su apoyo al presidente y destacó los riesgos que enfrenta el personal de salud en los puntos de bloqueo, donde sufren agresiones y amenazas en su intento de atender a quienes requieren asistencia médica.
“No abandonaremos a nuestro pueblo”, afirmó Castro, subrayando que su lealtad a la gestión de Arce es “inquebrantable”.

A estas declaraciones se sumó la viceministra de Comunicación, Gabriela Alcón, quien cuestionó duramente a Morales, acusándolo de poner en riesgo a la población para sus propios beneficios. “A diferencia de usted, tenemos un compromiso con el pueblo y no renunciaremos”, expresó Alcón, recordando cómo muchos funcionarios permanecieron en sus puestos durante la crisis de 2019, defendiendo el “proceso de cambio”.
La respuesta más sorprendente llegó del ministro de Educación, Omar Veliz, quien en un video que circuló en redes sociales no dudó en señalar que el expresidente “ha perdido la razón”.
Veliz pidió a Morales y a sus seguidores que “renuncien a la violencia, a la confrontación, a la asfixia de la economía y a los apetitos personales que solo buscan impunidad”.
Desde su cartera, Veliz advirtió que los bloqueos están afectando gravemente la educación, reafirmando su compromiso con la administración de Arce y su rechazo a los llamados del exmandatario.
El ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, prefirió una respuesta breve pero simbólica, publicando un comentario en redes con el ícono de un payaso en referencia a las declaraciones de Morales.
Este gesto fue interpretado por algunos como una muestra de desdén ante las acusaciones y demandas del exmandatario, quien insiste en que el gobierno de Arce está reprimiendo a la población y actuando en contra de los intereses del pueblo.
Mientras tanto, el presidente Arce se dirigió a la nación el miércoles, exigiendo el fin inmediato de los bloqueos y advirtiendo que, si persisten, recurrirá a sus facultades constitucionales para restaurar el orden.
Con una advertencia clara, Arce subrayó que Bolivia no puede permitirse más enfrentamientos internos que agraven su situación económica y social.


