LA PAZ, 14 may (El Libre Observador) – En un país donde la política se define tanto en las calles como en los sindicatos, el joven presidente del Senado, Andrónico Rodríguez, se posiciona con firmeza como la voz emergente de una izquierda en transición. A menos de 24 horas del sorpresivo anuncio del presidente Luis Arce de declinar su candidatura para las elecciones de agosto, Rodríguez hizo un llamado a reconstruir el bloque nacional popular desde abajo, sin las cúpulas que —según sus palabras— “han perdido conexión con las bases”.
“Apelamos principalmente a nuestras organizaciones y sectores sociales, antes que a una dirigencia política que ha perdido conexión con las bases”, escribió en sus redes sociales en un mensaje directo, cargado de crítica interna y aspiraciones de renovación.
El pronunciamiento, publicado este miércoles, apunta a redefinir el escenario del Movimiento al Socialismo (MAS), partido que gobierna Bolivia desde hace casi dos décadas, pero que hoy atraviesa una de sus fracturas más profundas.
Rodríguez no menciona al presidente Luis Arce ni al exmandatario (2006-2019) Evo Morales, pero el mensaje resuena con fuerza entre las grietas que separan al expresidente y su círculo tradicional de las nuevas generaciones del instrumento político.

UNIDAD SIN PACTOS OSCUROS
Rodríguez —de origen cocalero con base en el Chapare y salido del MAS— reafirmó que la unidad no puede construirse sobre acuerdos cupulares, sino con transparencia y con la participación directa de los sectores y organizaciones sociales.
“Reafirmamos nuestro compromiso con una unidad verdadera y transparente, construida de cara al pueblo y no mediante pactos oscuros o acuerdos a espaldas del pueblo”, insistió.
Su llamado no es solo discursivo. Llega tras semanas de tensión interna y movilizaciones contradictorias, en un contexto marcado por denuncias de corrupción, crisis económica y un creciente desencanto con la conducción política actual.
“Las extralimitaciones, el abuso de poder y las divisiones han erosionado la credibilidad política e institucional. Esto nos ha llevado a una profunda crisis”, advirtió Rodríguez.
Aunque no oficializa aún su candidatura, su perfil gana fuerza como figura de consenso entre sectores que buscan superar la disputa entre Arce y Morales, y evitar la fragmentación del voto popular en los comicios del 17 de agosto.

ARCE CEDE EL PASO Y EMPLAZA A MORALES
La intervención de Rodríguez ocurre tras el anuncio inesperado del presidente Luis Arce, quien la noche del martes decidió no postular a la reelección para no ser, dijo, “un factor de división del voto popular”.
Desde la sede del Ejecutivo en La Paz, Arce exhortó a Evo Morales —inhabilitado por el Tribunal Constitucional— a desistir de su postulación, y pidió construir una candidatura única de izquierda para frenar lo que calificó como “una amenaza fascistoide que pretende destruir el Estado Plurinacional”.
En un gesto cargado de referencias ideológicas, evocando a Marcelo Quiroga Santa Cruz, José Martí y Ernesto Che Guevara, Arce dejó el camino abierto para que otras figuras, como Rodríguez, asuman el liderazgo de un nuevo bloque progresista. “La unidad no debe ser sólo jurídica ni burocrática. Debe ser programática, en la acción y en el voto”, dijo Arce, en una frase que también pareció un espaldarazo implícito al presidente del Senado.

EL MAS SE RECONFIGURA ENTRE LA HISTORIA Y EL PORVENIR
La reconfiguración del MAS se ha vuelto inevitable. La división entre arcistas y evistas ha llegado a un punto crítico, pero el repliegue de Arce podría marcar un punto de inflexión. Rodríguez, con respaldo entre federaciones cocaleras, juventudes, profesionales y sectores sindicales emergentes, aparece como un actor capaz de disputar la centralidad política a Morales sin romper con el imaginario del “proceso de cambio”.
A días del cierre del registro de candidaturas, el tablero político boliviano se mueve a gran velocidad. Mientras Morales convoca a una marcha en su respaldo, el país espera señales más claras sobre quién tomará la bandera de la izquierda y si será posible una candidatura única que represente tanto continuidad como renovación.
Rodríguez, por lo pronto, ya lanzó la consigna: “unidad con el pueblo, sin burócratas desconectados”.

